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Trump y Biden, cabeza a cabeza en los estados decisivos de EEUU

El candidato demócrata sumaba 209 de los 270 votos que necesita un candidato en el Colegio Electoral para ser proclamado, mientras que el presidente estadounidense acumulaba 124.

El presidente Donald Trump y su rival demócrata, Joe Biden, peleaban voto a voto en los estados que definen las elecciones presidenciales en Estados Unidos, luego de que millones de votantes desafiaran el coronavirus y se volcaran a las urnas para unos trascendentales comicios marcados por la economía, las tensión racial y la pandemia.

De costa a costa, las carreras en los estados más codiciados, incluyendo Florida, Carolina del Norte, Georgia y Pensilvania, eran demasiado reñidas como para que las cadenas de TV se atrevieran a proyectar un ganador.

Las cadenas sí proyectaron triunfos tempranos y predecibles de Trump y Biden en más de la mitad de los 50 estados del país, todos ellos territorios históricamente republicanos, como Kansas y Dakota del Norte, o demócratas, como California o Nueva York, adonde ambos llegaban como favoritos.

Con esos esperados triunfos, el exvicepresidente Biden sumaba 209 de los 270 votos que necesita un candidato en el Colegio Electoral para ser proclamado presidente, mientras que Trump acumulaba 124, según el sistema de elección indirecta de Estados Unidos.

Los votantes que sufragaron en persona se sumaron a 102 millones de estadounidenses que votaron por anticipado en las últimas semanas, un asombroso número récord que representa el 73% de los votos totales emitidos en las elecciones presidenciales de 2016 y que refleja los temores al coronavirus.

Biden, de 77 años, llegó a las elecciones en mejor posición que Trump, ya que tiene muchas más combinaciones posibles de estados que ganar que le permitirían llegar a los 270 votos en el Colegio Electoral, incluso sin Florida, mientras que el republicano, de 74 años, tiene un camino más estrecho, aunque no imposible, hacia su reelección.

El control del Senado también estaba en juego: los demócratas necesitaban una ganancia neta de tres bancas para arrebatar a los republicanos el control de la Cámara alta si es que Biden, que es senador, logra ganar la Casa Blanca.

Los demócratas consiguieron la primera de esas bancas en Colorado, donde el candidato John Hickenlooper arrebató el escaño que ocupaba el republicano Cory Gardner, según proyectó CNN.

El jefe de la bancada oficialista en el Senado y principal negociador de Trump en el Congreso, Mitch McConnell, retuvo su banca por Kentucky frente a la demócrata Amy McGrath, quien recibió una lluvia de dólares de todo el país en una campaña que ganó atención nacional como pocas, también de acuerdo a proyecciones.

Se espera que los demócratas mantengan el control de la Cámara de Representantes, y la cadena Fox News incluso proyectó que ganarían cinco bancas más, en una gran victoria para la presidenta de la cámara, la demócrata Nancy Pelosi.

Trump, acosado por su manejo del coronavirus en el país más afectado por la pandemia, con más de 232.000 muertos por el virus, comenzó la jornada con gran optimismo, e incluso predijo que su desempeño sería mejor que en 2016, cuando logró la Presidencia contra todos los pronósticos imponiéndose en casi todos los estados más decisivos.

Pero durante una visita horas más tarde a la sede central de su campaña, en el estado de Virginia, habló en tono más grave.

«Ganar es fácil, perder nunca es fácil, no para mí, no lo es», admitió.

El mandatario dejó abierta la posibilidad de dirigirse a la nación esta noche desde la Casa Blanca, desde donde seguía el escrutinio, incluso si aún no se conocía el ganador de los comicios.

La cantidad récord de votos por anticipado podría hacer que por primera vez en 20 años los estadounidenses se vayan a dormir sin saber quién gobernará el país los siguientes cuatro años, es decir sin las proyecciones de las cadenas de TV que desde hace décadas predicen al próximo presidente antes de que se cuenten todos los votos.

Biden había anunciado un discurso para la noche desde su casa en el estado de Delaware, pero, horas antes del horario previsto para darlo, lo puso en dudas.

«Si hay algo de lo que hablar esta noche, hablaré. Si no, esperaré hasta que los votos se cuenten al día siguiente», dijo Biden.

«Soy supersticioso y no me gusta predecir qué resultado va a haber hasta que suceda, pero estoy confiado», agregó, luego de haber cerrado su campaña horas antes con una última visita a Pensilvania, uno de los estados que se espera defina esta elección.

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