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El gobierno golpista rompió relaciones con Venezuela y la OEA lo reconoció como legítimo

Cualquier duda sobre la injerencia de la OEA y los Estados Unidos de Norteamérica en el golpe de estado en Bolivia fueron despejadas luego de la primer acción diplomática de los golpistas. El mismo organismo que se interpuso para garantizar la democracia fue copartícipe del derrocamiento de Evo Morales y ahora garantista de la dictadura que gobierna ese país.

Durante una conferencia de prensa, la canciller golpista Karen Longaric anunció el fin de las relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro tras denunciar que hubo “infiltrados” del país caribeño en La Paz que motorizaron protestas en el país tras el golpe de Estado.

Se les dará un plazo para que abandonen el país por haberse involucrado en asuntos internos del Estado“, disparó la funcionaria de Jeanine Áñez.

Asimismo, el Poder Ejecutivo de Bolivia anunció la salida del país de la Alianza Bolivariana (ALBA), además de ratificar que podría abandonar de un momento a otro del UNASUR.

Ya no somos parte del tratado del Alba“, anunció Longaric y agregó: “También estamos analizando la desvinculación de Bolivia de Unasur”.

Luego de esto, la Organización de Estados Americanos (OEA), parte central en el devenir de los hechos que terminaron en el golpe de Estado, reconoció al autoproclamado gobierno interino y le otorgó una legitimidad institucional que hasta el momento no tenía.

El cuestionado presidente de la OEA, Luis Almagro, expresó su apoyo a Áñez, a quien enunció como “presidenta del Gobierno provisional“.

Asimismo, dijo haberle transmitido su apoyo al “próximo proceso electoral” en el país del altiplano. También hizo un llamado a la “pacificación” en todo el territorio, convulsionado por manifestaciones de uno y otro sector y por las virulentas escenas de represión que se viven a diario en distintos puntos de la nación.

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