Qué se sabe sobre el parásito detectado en lagos de México y sus riesgos


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La detección de la ameba Naegleria fowleri en seis lagos de Yucatán, México, llevó a las autoridades a cerrar esos espacios tras la muerte de un hombre de 34 años por una infección cerebral. Aunque los casos son poco frecuentes, la enfermedad tiene una elevada mortalidad y exige extremar las precauciones en aguas dulces cálidas.

Infórmate en DiarioPampero.com – El microorganismo puede ingresar al organismo a través de la nariz durante actividades acuáticas y provocar una infección que avanza rápidamente. Conocer los síntomas, las vías de exposición y las medidas de prevención resulta fundamental para reducir los riesgos.

La ameba Naegleria fowleri, conocida como «ameba comecerebros», volvió a generar preocupación tras la muerte de un hombre de 34 años en México. Según un informe publicado por Deutsche Welle el 16 de octubre de 2026, las autoridades del estado de Yucatán cerraron seis lagos donde se detectó la presencia del microorganismo. La víctima había trabajado como instructor de esquí acuático y falleció en septiembre a causa de una encefalitis provocada por la ameba.

La infección puede causar meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), una enfermedad poco frecuente que afecta el cerebro y presenta una tasa de mortalidad muy elevada. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), menos de diez personas contraen esta infección cada año en ese país, pero aproximadamente el 97 % de los afectados fallece.

El principal riesgo está asociado con el contacto de agua dulce contaminada con la nariz, especialmente en ambientes cálidos. El microorganismo puede ingresar durante actividades como nadar o bucear, desplazarse por el nervio olfatorio y llegar al cerebro. Por eso, reconocer las formas de exposición y consultar rápidamente ante síntomas compatibles son medidas importantes.

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Dónde vive la ameba

La Naegleria fowleri es un organismo unicelular termófilo, es decir, se desarrolla especialmente en ambientes cálidos. Habita principalmente en aguas dulces y suelos, con mayor presencia en regiones tropicales y subtropicales. Sin embargo, también puede encontrarse durante el verano en aguas que alcanzan temperaturas elevadas en zonas de clima templado.

Según los CDC, la ameba se reproduce mejor a unos 46 grados Celsius. Las temperaturas altas favorecen su desarrollo, por lo que puede estar presente en lagos, ríos y otras fuentes de agua dulce que reúnen condiciones adecuadas.

En circunstancias excepcionales, también puede prosperar en piscinas con una cloración inadecuada o en sistemas de agua potable contaminados. En cambio, no se encuentra habitualmente en agua salada, por lo que el ambiente marino no constituye su hábitat natural.

El aumento de las temperaturas asociado al cambio climático genera preocupación por la posible expansión de ambientes adecuados para este microorganismo. De acuerdo con el informe de Deutsche Welle, en Estados Unidos se han registrado infecciones fuera de los estados del sur, incluso en regiones del norte del país.

Cómo ingresa al organismo y qué provoca

En su ambiente natural, la Naegleria fowleri se alimenta de bacterias presentes en el agua y el suelo. La infección humana ocurre cuando el agua contaminada ingresa por la nariz, por ejemplo, al nadar, bucear o realizar actividades recreativas acuáticas.

Una vez dentro de las fosas nasales, la ameba puede desplazarse a través del nervio olfatorio hasta el cerebro. Allí desencadena una inflamación grave que destruye tejido cerebral. La enfermedad no se transmite de persona a persona y, según los CDC, tampoco se contrae por beber agua contaminada.

El período de incubación suele oscilar entre tres y catorce días. Los primeros síntomas pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. A medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer rigidez en el cuello, alteraciones sensoriales y motoras, confusión y un deterioro neurológico rápido.

En los casos graves, la infección puede evolucionar hacia una meningoencefalitis hemorrágica necrotizante, que provoca lesiones severas en el tejido cerebral. La rapidez con la que avanza la enfermedad dificulta tanto el diagnóstico como el tratamiento.

Tratamiento y atención médica

Ante la aparición de fiebre, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello o vómitos después de una exposición a agua dulce cálida, es fundamental buscar atención médica urgente e informar sobre la actividad acuática realizada.

El tratamiento de la meningoencefalitis amebiana primaria requiere una combinación de medicamentos. Entre los fármacos utilizados se encuentran la anfotericina B, un antifúngico, y la rifampicina, un antibiótico. También se ha empleado miltefosina en tratamientos de pacientes afectados.

Algunos pacientes han sobrevivido gracias a la atención intensiva y a combinaciones terapéuticas, pero no existe una garantía de recuperación. La rareza de la infección dificulta la investigación y la evaluación de tratamientos, mientras que la rápida evolución de los síntomas reduce el tiempo disponible para actuar.

Medidas para reducir el riesgo

La prevención se concentra en evitar que el agua potencialmente contaminada ingrese por la nariz. En lugares con aguas dulces cálidas, especialmente cuando existen advertencias sanitarias, conviene evitar actividades que puedan provocar la entrada de agua en las fosas nasales.

Durante el baño o los deportes acuáticos, puede reducirse la exposición evitando sumergir la cabeza en aguas de riesgo y utilizando pinzas nasales cuando corresponda. También es importante evitar remover sedimentos del fondo, donde pueden encontrarse microorganismos.

Para la limpieza nasal o los lavados de los senos paranasales, debe utilizarse agua destilada, estéril o previamente hervida y enfriada de manera adecuada. No se debe emplear directamente agua de la canilla sin un tratamiento apropiado para este fin.

Si las autoridades sanitarias cierran un lago o advierten sobre la presencia del microorganismo, se deben respetar las restricciones y evitar el contacto con esa agua. Estas medidas no eliminan todos los riesgos, pero ayudan a reducir las posibilidades de exposición.

Una infección rara frente a otros peligros acuáticos

A pesar de su gravedad, la infección por Naegleria fowleri sigue siendo excepcional. El informe de Deutsche Welle señala que, entre 2013 y 2022, se registraron 29 casos de meningoencefalitis amebiana primaria en Estados Unidos.

Como comparación, durante el período 2011-2020 más de 4.000 personas fallecieron por ahogamiento en ese país. Las cifras muestran que, aunque la ameba representa un riesgo grave cuando ocurre la infección, los accidentes por inmersión constituyen un peligro mucho más frecuente en los ambientes acuáticos.

La recomendación general es disfrutar de las actividades recreativas con precaución, atender las alertas sanitarias y buscar asistencia médica inmediata ante síntomas preocupantes después de una exposición de riesgo. La rapidez de la consulta puede ser determinante frente a una enfermedad que avanza de manera acelerada.

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