Polémica en Buenos Aires: La destitución de Claudio «Chiqui» Tapia del Ceamse reaviva las tensiones entre el Gobierno y el titular de la AFA

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, removió a Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), de su rol como vicepresidente del directorio del Ceamse (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado).
El organismo es el encargado de la gestión de residuos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, y la salida de Tapia de este cargo ha despertado inquietud y debate en el ámbito político y deportivo.
La decisión, si bien justificada oficialmente como una consecuencia de la «finalización de su mandato» y la necesidad de «dedicación exclusiva», es vista por muchos como un movimiento de índole político, dadas las tensiones que Tapia mantiene con Mauricio Macri y el presidente Javier Milei en torno a la transformación de los clubes en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), un proyecto que Milei y Macri promueven con fuerza. Tapia, quien se ha manifestado firmemente en contra de la privatización de los clubes, resiste esta reforma y, hasta ahora, ha logrado bloquear el avance del cambio de estatus jurídico de los clubes deportivos a través de una estrategia judicial que frenó el apartado específico del mega-DNU 70, una de las iniciativas claves en la agenda de Milei y su administración.
El trasfondo de la medida
Tapia, que se incorporó al Ceamse en 2015 bajo el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, se mantuvo en el cargo de vicepresidente del organismo a pesar de que su mandato había expirado el año pasado, y su presencia fue renovada en varias ocasiones hasta la reciente notificación de desplazamiento. Su salida, sin embargo, no parece responder únicamente a cuestiones de mandato, sino a la creciente rivalidad entre el titular de la AFA y los impulsores de las SAD, como Mauricio Macri y el actual presidente Milei, quienes ven en esta transformación una oportunidad para la inyección de capital privado en el ámbito deportivo y el ingreso de empresas para gerenciar los clubes de fútbol argentinos. La resistencia de Tapia ha llevado incluso a una “guerra fría” en los tribunales, donde el dirigente ha obtenido fallos favorables que obstaculizan el avance de la privatización en el sector.
Desde el entorno de Jorge Macri, sin embargo, intentaron bajar el tono de la medida, justificando la salida de Tapia como un recambio «natural» debido a la expiración de su mandato. No obstante, fuentes cercanas a la situación señalan que se trata de un movimiento calculado para reducir la influencia del dirigente en la gestión porteña del Ceamse, en un momento de sensibilidad política y divergencias en torno a la dirección del fútbol argentino.
Un reemplazo con intenciones claras
Para ocupar el lugar de Tapia, Jorge Macri ha designado a Ezequiel Jarvis, secretario de Trabajo y Empleo de la Ciudad, un funcionario de trayectoria en el manejo de conflictos sindicales y considerado de plena confianza del actual jefe de Gobierno porteño. Se espera que Jarvis asuma el cargo este lunes y que la renovación del directorio continúe con la incorporación de otros nombres afines al gobierno porteño.
La destitución de Tapia no ha sido bien recibida en el entorno de la AFA, donde algunos ven la medida como una represalia indirecta por su enfrentamiento con el presidente Milei. La comunicación oficial emitida el martes 29 de octubre describe que su reemplazo se basa en la “necesidad de brindar una dedicación exclusiva a los objetivos planteados” para el Ceamse, aduciendo que la «pluralidad de obligaciones» de Tapia –especialmente su rol en la AFA– obstaculizaría su desempeño en el organismo.
No obstante, la intervención de figuras como Ezequiel Sabor, asesor principal del Gobierno de la Ciudad y secretario general del PRO porteño, durante la notificación oficial, deja entrever un interés particular en el control del Ceamse. Dado el contexto, la destitución de Tapia es vista en muchos sectores como un intento de reducir su margen de maniobra y su poder en un momento en que el fútbol argentino se encuentra en una encrucijada.
Repercusiones en el ámbito político y deportivo
El despido de Claudio Tapia de la vicepresidencia del Ceamse no solo tiene implicaciones en la política interna del organismo de gestión de residuos, sino que también podría tener repercusiones en la AFA y el futuro de las SAD en Argentina. Enfrentado a Milei y Macri, Tapia ha defendido la autonomía de los clubes deportivos, y su resistencia a la privatización ha despertado tanto críticas como apoyo de diferentes sectores.
Por ahora, Jorge Macri se encuentra en el extranjero, participando de una cumbre en la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, donde se ha reunido con figuras destacadas de la centro-derecha europea, como Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, la controversia sobre la destitución de Tapia seguirá en pie hasta su regreso a Buenos Aires, previsto para el 2 de noviembre, fecha en que se espera que la decisión y sus motivaciones políticas sean puestas nuevamente en el centro del debate.
En medio de un clima de tensión y especulaciones, la pregunta sigue abierta: ¿Se trató de una medida administrativa o de una estrategia para eliminar a un opositor a las SAD de una posición de influencia en la gestión pública?
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