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Silvia Avalle continúa al frente de Asociación Soles Eduardo Castex


Silvia Avalle continúa al frente de Asociación Soles, una ONG ejemplo de altruismo, seriedad y transparencia en Eduardo Castex


La presidenta reelecta de Asociación Soles cuenta cómo una experiencia personal dio origen a una ONG que hoy acompaña a pacientes oncológicos con viáticos, estudios, psicólogos, pelucas y ortopedia. Desde Eduardo Castex, Silvia Avalle explica la organización interna, el valor del equipo, el respaldo de socios y donantes, y el sueño de acercar tratamientos a la comunidad.

Asociación Soles renovó autoridades en Eduardo Castex y ratificó a Silvia Avalle como presidenta. Silvia repasó el origen de la ONG, el trabajo diario, la ayuda psicológica y logística a pacientes oncológicos, la administración transparente de cada donación y el proyecto de crear un centro local de quimioterapia para evitar traslados. La comunidad sostiene cada acción y acompaña este esfuerzo colectivo. Todo suma cuando hay compromiso. 

La Asociación Soles renovó recientemente su comisión directiva y volvió a confiar la presidencia en Silvia Avalle, referente histórica de la institución. Avalle integra la organización desde sus inicios, en 2010, y lleva doce años conduciendo el trabajo voluntario que acompaña a pacientes oncológicos de Eduardo Castex y localidades cercanas.

Aunque este año intentó dar un paso al costado, fueron los propios socios quienes le pidieron que continuara. “Tenemos cargos porque lo exige la personería jurídica, pero en el funcionamiento cotidiano somos todas iguales y decidimos de la misma manera”, explicó. La ONG cuenta con personalidad jurídica, es sin fines de lucro y está integrada por 15 personas en la comisión directiva, que se renueva cada dos años.

El compromiso de Avalle nació desde su propia historia. En 2008 fue diagnosticada con cáncer y, durante su tratamiento, su médico le propuso organizar un evento solidario para colaborar con pacientes que debían viajar a Santa Rosa o General Pico para recibir quimioterapia. En 2009 se realizó un desfile en el Colegio Belgrano, con una condición clara: todo lo recaudado debía quedar en Castex. El evento fue un éxito y, con acta firmada ante escribano público, esos fondos quedaron a disposición de la comunidad.

Con el tiempo, y ante la necesidad de mayor autonomía, el grupo decidió separarse administrativamente de la Fundación koriza —con la que continúa trabajando de manera conjunta— y así nació formalmente Asociación Soles. En esa primera etapa, el doctor Arahuete fue elegido presidente y Avalle ocupó la vicepresidencia, hasta asumir luego la conducción.


Una ONG que funciona los 365 días del año

El trabajo de Soles es permanente y no reconoce horarios. La institución mantiene un teléfono activo las 24 horas y, además del número personal de Avalle, las integrantes reciben llamados directos para coordinar ayudas, turnos o entregas. El banco de pelucas funciona incluso los fines de semana cuando una paciente no puede acercarse durante la semana. Lo mismo ocurre con la entrega de elementos ortopédicos o la coordinación de consultas.

La ONG se sostiene con la cuota mensual de socios —actualmente de 1.500 pesos—, eventos solidarios, subsidios y donaciones particulares. No cuenta con ingresos fijos. “Por eso es fundamental una buena organización y, sobre todo, ser transparentes”, remarcó la presidenta.

Uno de los principios centrales es no entregar dinero en efectivo. Los viáticos se cubren mediante vales en las estaciones de servicio de la localidad, y los estudios médicos se abonan directamente a los centros prestadores de General Pico, Santa Rosa, Río Cuarto o Eduardo Castex. El paciente recibe el turno y la asociación gestiona el pago.

La ayuda psicológica también forma parte del acompañamiento. Si la persona tiene obra social, se articula con su cobertura. Si no cuenta con recursos, Soles trabaja con psicólogos locales: actualmente dos profesionales atienden en el espacio de la asociación y se prevé incorporar un tercero. Cuando es necesario recurrir a otros especialistas, la ONG cubre los gastos de traslado.

En cuanto a pelucas y elementos ortopédicos, todo se entrega mediante comodatos, un mecanismo que permite resguardar materiales que fueron adquiridos gracias al aporte de socios y donantes. Cada paciente firma la documentación correspondiente. “A veces hay gente que se enoja porque pedimos papeles, pero debemos cuidar los elementos para que puedan seguir usándose”, explicó Avalle.

La tarea administrativa es amplia: certificados de asistencia médica, comprobantes de estudios, rendiciones y controles internos forman parte del trabajo diario. Esa rigurosidad sostiene la reputación de la institución. Cada donación recibe una nota de agradecimiento y, cuando el dinero se utiliza, el aportante recibe una rendición con copias de facturas. Además, la asociación mantiene su documentación al día y presenta balances en asamblea.

Transparencia, equipo humano y un sueño que mira al futuro

Avalle asegura que la confianza de la comunidad se construyó mostrando, con hechos, cómo se administra cada aporte. “La plata no es de la asociación, es de la gente. Hay que mostrar en qué se usa”, señaló. Esa forma de trabajar fortaleció el vínculo con vecinos y comerciantes, muchos de los cuales colaboran desde los primeros eventos solidarios.

En lo personal, la presidenta afirma que la mayor satisfacción es ver crecer a la organización. De aquellos comienzos con dos pequeñas Oficinas en el fondo, hoy cuentan con espacios cedidos por el municipio y salas que permanecen colmadas. Cada vez más personas se acercan a asociarse, y son pocos quienes se retiran. La cuota se mantiene accesible para no sumar cargas a economías familiares que ya sostienen otras colaboraciones comunitarias.

Avalle insiste en que los logros no son individuales. Destaca el grupo humano que integra la comisión, a quienes colaboran sin ocupar cargos y también a las familias de las voluntarias, que acompañan en cada evento. “Esto se logra por el equipo y por toda la gente que está detrás: socios, donantes, vecinos que arreglan una puerta, un baño o ayudan cuando hace falta”, expresó.

Mirando hacia adelante, Avalle vuelve una y otra vez sobre un anhelo que acompaña a la institución desde sus primeros pasos: lograr que Eduardo Castex cuente con un centro oncológico propio, con sala de quimioterapia incluida. No se trata solo de sumar infraestructura sanitaria, sino de mejorar de manera concreta la calidad de vida de pacientes y familias.

“La idea es que el paciente pueda hacerse la quimio acá y volver a su casa. Parece simple, pero cambia todo”, explicó. Hoy, muchas personas deben recorrer entre 80 y más de 120 kilómetros para recibir tratamiento, en estados físicos que no siempre permiten viajes largos. Ese traslado implica gastos, licencias laborales, reorganización familiar y un desgaste emocional que se suma al proceso de la enfermedad.

Avalle recordó su propia experiencia, viajando durante semanas para realizar rayos y quimioterapia, y la de otras pacientes que regresaban descompuestas, acostadas en el asiento trasero del auto. “No es solo el costo económico. Es el cansancio, el dolor, la angustia y el movimiento permanente de toda una familia”, señaló.

El proyecto contempla un espacio amplio donde puedan atender profesionales del sistema público y privado, brindando al paciente la posibilidad de elegir. Sin embargo, hoy existen limitaciones edilicias que impiden habilitar consultorios, como la falta de baños adaptados. Aun así, la presidenta se muestra convencida de que, con constancia y acompañamiento comunitario, ese objetivo puede concretarse.

“Sé que es difícil, pero también sé que empezamos con muy poco y hoy tenemos todo esto. Las chicas siempre dicen que hay que seguir, y vamos a seguir. Yo creo que lo vamos a lograr”, afirmó.

En el cierre, Avalle dedicó palabras especiales a quienes sostienen silenciosamente el trabajo de la asociación. Agradeció a los socios, a quienes participan en eventos, a los vecinos que donan dinero o materiales, y también a quienes colaboran con arreglos, tareas puntuales o tiempo.

“La asociación existe por el grupo que trabaja, pero sobre todo por el grupo que está detrás. Cada persona que aporta algo, por pequeño que parezca, forma parte de Soles”, expresó.

A quienes deseen colaborar, los invitó a acercarse sin dudar. “No tenemos ningún problema en recibir donaciones. Al contrario, siempre vamos a estar agradecidos. Y la gente puede estar tranquila: cada aporte tiene una devolución nuestra, con rendición y explicación de en qué se utilizó”.

También se dirigió a quienes en ocasiones se molestan por los requisitos administrativos o la firma de comodatos. “Entendemos que a veces resulta incómodo, pero cuidamos los elementos porque son de todos. Son materiales comprados gracias al esfuerzo de socios y donantes, y necesitamos preservarlos para que puedan seguir ayudando a otras personas”.

Finalmente, dejó un mensaje para quienes atraviesan una situación de enfermedad: “Que se acerquen, que no tengan miedo. Estamos para acompañar, para escuchar y para ayudar dentro de nuestras posibilidades. Esto se construyó para la comunidad y sigue creciendo gracias a la comunidad”. Con trabajo constante, organización y un fuerte respaldo social, Asociación Soles continúa consolidándose como un espacio de contención real, donde la solidaridad se transforma cada día en acciones concretas.

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