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Atentado mata a jefe de inteligencia militar de Libia


Atentado en Bengasi mata a Fawzi al-Mansouri, jefe de inteligencia militar del este de Libia


Fawzi al-Mansouri, jefe de la inteligencia militar del Ejército Nacional Libio que domina el este del país, murió después de que un explosivo colocado en su vehículo detonara en Bengasi. Las autoridades iniciaron una investigación, mientras el ataque vuelve a poner bajo observación la situación de seguridad en una Libia dividida entre administraciones rivales y con un proceso de reunificación todavía abierto.

Infórmate en DiarioPampero.com – Fawzi al-Mansouri, responsable de la inteligencia militar del Ejército Nacional Libio en el este del país, murió en Bengasi después de que un explosivo colocado en su vehículo detonara durante la noche. El ataque ocurrió mientras Libia continúa dividida entre autoridades rivales con sedes en Trípoli y Bengasi. Las fuerzas vinculadas a Khalifa Haftar anunciaron una investigación, pero todavía no identificaron públicamente a los responsables del atentado.

El atentado contra Fawzi al-Mansouri se produjo en Bengasi y provocó la muerte de uno de los principales responsables de inteligencia del Ejército Nacional Libio. De acuerdo con la información difundida por las autoridades del este del país, un artefacto explosivo había sido colocado en el vehículo del jefe militar y detonó durante la noche del lunes, después de que el funcionario saliera de una mezquita de la zona.

El Ejército Nacional Libio, que controla amplias áreas del este y sectores del sur de Libia, confirmó posteriormente la muerte de al-Mansouri. La organización está vinculada al comandante militar Khalifa Haftar y constituye una de las principales estructuras armadas dentro de un país que permanece dividido entre centros de poder rivales desde los acontecimientos que siguieron al derrocamiento de Muamar Gadafi en 2011.

Por un lado, en Trípoli funciona el Gobierno de Unidad Nacional encabezado por el primer ministro Abdulhamid Dbeibah y reconocido dentro del proceso respaldado por Naciones Unidas. Por otro, en el este del territorio se mantiene una administración asentada en Bengasi y respaldada por las fuerzas de Haftar. Esa fragmentación política y militar continúa condicionando los intentos de alcanzar una conducción unificada.

Tras conocerse el ataque, Khaled Haftar, hijo de Khalifa Haftar, informó que las autoridades habían puesto en marcha una investigación. En declaraciones recogidas por la prensa internacional, sostuvo que los primeros elementos disponibles apuntaban a una acción de carácter terrorista. Sin embargo, hasta el momento de los reportes difundidos sobre el caso, ningún grupo había sido responsabilizado oficialmente por la colocación del explosivo.

El mando del Ejército Nacional Libio también presentó el asesinato como parte de una amenaza que, según su posición, afecta no solamente a Libia sino a otros países de la región. Al mismo tiempo, afirmó que sus fuerzas mantendrán las operaciones destinadas a combatir organizaciones terroristas y reiteró su apoyo a la estabilidad, la seguridad y la reunificación de las instituciones libias.

La muerte del responsable de inteligencia genera además interrogantes sobre las condiciones de seguridad en Bengasi. Durante los últimos años, las autoridades vinculadas a Haftar buscaron presentar las zonas bajo su control como territorios con un orden mayor al registrado durante anteriores períodos de enfrentamientos. La posibilidad de colocar un explosivo en el vehículo de un alto mando expone, sin embargo, las dificultades que todavía persisten.

El asesinato abre nuevas dudas sobre la seguridad y la reunificación política de Libia

Hamish Kinnear, analista de la consultora británica Verisk Maplecroft, consideró que un ataque de estas características dentro de un territorio dominado por el Ejército Nacional Libio afecta la imagen de seguridad que sus autoridades intentan proyectar. También señaló que una operación dirigida contra una figura de la jerarquía de al-Mansouri supone que quienes participaron dispusieron de recursos y de información suficiente para ejecutar el atentado.

El episodio ocurre además mientras continúan las gestiones políticas destinadas a reducir la división entre las instituciones que gobiernan el país. El Ejército Nacional Libio había expresado públicamente su respaldo a iniciativas orientadas a reunir los poderes ejecutivos, entre ellas una hoja de ruta promovida por Estados Unidos. La muerte de al-Mansouri introduce ahora un nuevo elemento de tensión alrededor de esas conversaciones.

Kinnear advirtió que la situación puede complicar ese proceso debido a que las distintas partes continúan defendiendo posiciones propias dentro de una estructura política fragmentada. El riesgo señalado por el especialista es que las diferencias acumuladas vuelvan a alimentar disputas por el poder si las negociaciones no consiguen establecer un esquema aceptable para los sectores enfrentados.

El investigador Jalel Harchaoui también vinculó el asesinato con el proceso de negociación. Según su evaluación, el ataque podría demorar los entendimientos porque afecta dos supuestos sobre los que se apoyaban las conversaciones: la capacidad de mantener la seguridad en Bengasi y la protección de los principales integrantes de la estructura militar asentada en el este.

Para Harchaoui, la muerte del jefe de inteligencia mediante un explosivo colocado en su automóvil pone en discusión esas condiciones. El especialista sostuvo además que un eventual proceso de reunificación política requerirá modificaciones y gestos de apertura dentro de las estructuras militares, uno de los aspectos que continúan atravesando las negociaciones entre los diferentes sectores libios.

Desde Trípoli, el Gobierno de Unidad Nacional condenó el asesinato de Fawzi al-Mansouri y lo calificó como un ataque terrorista. La administración encabezada por Dbeibah afirmó que rechaza este tipo de acciones con independencia de las posiciones políticas o de las alianzas de las personas afectadas. De esta manera, ambas administraciones rivales coincidieron públicamente en repudiar el atentado.

La oficina de Khaled Haftar también informó sobre la detención de una presunta célula terrorista en Bengasi que, según las autoridades, preparaba actos de sabotaje. No obstante, los responsables del este libio no establecieron públicamente una relación entre esas detenciones y el asesinato del jefe de inteligencia. Por esa razón, la autoría del ataque continúa sin determinarse.

El funeral de al-Mansouri se realizó el martes por la tarde en Bengasi. A la ceremonia asistieron altos integrantes del Ejército Nacional Libio, entre ellos Khaled y Saddam Haftar, además de efectivos uniformados. La fuerza despidió al responsable de inteligencia con honores y destacó su trayectoria dentro de la estructura militar asentada en el este del país.

El atentado en Bengasi contra Fawzi al-Mansouri deja así abierta una investigación que deberá determinar quién colocó el explosivo y qué motivaciones estuvieron detrás del ataque. Mientras no aparezcan responsables identificados, el episodio se incorpora a un escenario marcado por la división institucional, las disputas entre centros de poder y las dificultades para avanzar hacia una reunificación política estable de Libia.

Subtítulo: La muerte de Fawzi al-Mansouri mediante un explosivo colocado en su vehículo vuelve a exponer los problemas de seguridad que atraviesa Libia. El ataque ocurrió en Bengasi, territorio controlado por las fuerzas vinculadas a Khalifa Haftar, mientras las autoridades investigan la autoría y continúan las negociaciones destinadas a reducir la división política e institucional del país.

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