Gran Gondwana habría ocupado el 80% de las tierras emergidas del planeta


Investigadores identificaron restos de corteza continental antigua bajo Asia, Europa y América del Norte. El hallazgo amplía la dimensión atribuida a Gondwana y relaciona su actividad geológica con las condiciones que favorecieron la explosión cámbrica, hace unos 500 millones de años.
Infórmate en DiarioPampero.com – El análisis de más de 25.000 muestras de rocas permitió reconstruir fragmentos desconocidos y estimar una superficie de hasta 127,8 millones de kilómetros cuadrados.
Un equipo internacional de investigadores halló restos de un antiguo supercontinente bajo territorios que hoy corresponden a Asia, Europa y América del Norte. Según informó la revista Science Advances, los fragmentos pertenecieron a Gondwana, una masa continental formada entre hace 550 y 500 millones de años.
El estudio sostiene que Gondwana habría sido mucho más extensa de lo calculado previamente. Al incorporar los nuevos fragmentos de corteza continental, los científicos reconstruyeron una estructura denominada “Gran Gondwana”, cuya superficie habría alcanzado entre 122,7 y 127,8 millones de kilómetros cuadrados.
La estimación equivale a cerca del 80% de toda la tierra emergida del planeta, por encima del umbral del 75% utilizado para considerar a una masa continental como un supercontinente. Los investigadores advirtieron, sin embargo, que el cálculo podría aumentar con nuevos descubrimientos.

La evidencia bajo los continentes
Para realizar la reconstrucción, los científicos analizaron más de 25.000 muestras de rocas ígneas procedentes de Asia, Europa y América del Norte. Este tipo de material permite establecer cuándo se formó la corteza profunda y qué componentes participaron en su origen.
El análisis permitió identificar, debajo de cadenas montañosas actuales, grandes porciones de corteza continental antigua que no habían sido reconocidas anteriormente. De acuerdo con el estudio, esos fragmentos integraban el borde norte de Gondwana.
Uno de los hallazgos más relevantes se ubica en la actual zona de Kazajistán. Se trata de un bloque cuya superficie estimada alcanza unos 2,2 millones de kilómetros cuadrados, una dimensión que modificó las estimaciones sobre el tamaño original del supercontinente.
Los investigadores sumaron ese bloque y otros fragmentos a las áreas de Gondwana ya conocidas. El resultado fue una superficie total de hasta 127,8 millones de kilómetros cuadrados, aunque parte de la corteza antigua podría haber quedado sumergida, destruida o hundida en las profundidades terrestres.
La investigación también vincula la configuración de Gran Gondwana con la evolución de la vida. En los bordes del continente, una placa tectónica se hundía debajo de otra y generaba una cadena de volcanes de aproximadamente 31.700 kilómetros de longitud.
Según la explicación de los científicos, la actividad volcánica sostenida liberó dióxido de carbono y vapor de agua a la atmósfera durante un período prolongado. Esos gases contribuyeron al calentamiento del planeta y a un clima más húmedo.
En ese contexto se habrían creado condiciones favorables para la explosión cámbrica, un aumento repentino de la diversidad de especies ocurrido hace unos 500 millones de años. El fenómeno es considerado uno de los episodios más importantes en la historia de la vida terrestre.
Los autores señalaron que los datos conectan procesos del interior de la Tierra con cambios ambientales de gran escala y con la aparición de nuevas formas de vida. No obstante, remarcaron que la reconstrucción continúa siendo una estimación basada en la evidencia disponible.
La posibilidad de que existan otros restos ocultos bajo los océanos o en zonas profundas mantiene abierta la investigación. Por ese motivo, el tamaño real de Gran Gondwana podría haber sido incluso mayor que el calculado en el estudio publicado.
El hallazgo modifica el mapa geológico del pasado y aporta nuevos elementos para comprender cómo se organizaron los continentes antes de la configuración actual. También permite estudiar con mayor precisión la relación entre la tectónica de placas, el clima y la evolución biológica.
