El Likud lideraba el recuento, pero ningún bloque alcanzaba los 61 escaños


Las elecciones en Israel terminaron sin un ganador con mayoría parlamentaria: el Likud de Benjamin Netanyahu quedó primero en el recuento, mientras la oposición también se mantuvo por debajo de los 61 escaños necesarios para formar gobierno.
Infórmate en DiarioPampero.com – El escrutinio y las proyecciones anticipan negociaciones entre las fuerzas políticas, con los partidos árabes en una posición potencialmente decisiva.
Las elecciones en Israel abrieron un escenario de negociaciones después de que el Likud, el partido de Benjamin Netanyahu, se ubicara en el primer lugar, aunque sin alcanzar una mayoría propia en la Knesset, el Parlamento de 120 miembros.
Con el 57,3% escrutado, el Likud accedía a 27 escaños y el partido centrista Yashar, liderado por Gadi Eisenkot, ocupaba el segundo lugar con 21. La proyección de bloques ubicaba al oficialismo y a la oposición por debajo de las 61 bancas necesarias para formar gobierno.
El conteo de votos podía extenderse hasta el miércoles al mediodía y los resultados oficiales, según el material fuente, podían demorar varios días. Las primeras estimaciones dejaron abierta incluso la posibilidad de nuevas elecciones si ningún dirigente consigue reunir los apoyos suficientes.

Negociaciones tras el recuento
Las primeras proyecciones difundidas tras el cierre de las urnas mostraban al Likud con 24 bancas y a Yashar con 22. En ese escenario, los partidos de mayoría árabe sumarían 18 escaños: 11 correspondientes a la Lista Conjunta y siete a Ra’am, aunque el reparto definitivo quedaba sujeto al avance del escrutinio.
El bloque opositor, integrado por distintas fuerzas, se proyectaba como ganador en algunas estimaciones, pero tampoco contaba con un camino claro hacia la mayoría. Entre sus dirigentes se encuentran los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid, el nacionalista Avigdor Liberman y el exgeneral Yair Golan.
Los partidos árabes podrían tener un papel determinante en la formación del próximo gobierno. Mansour Abbas, líder de Ra’am, afirmó al votar que su electorado podía cambiar el gobierno. Eisenkot descartó aliarse con esas formaciones, aunque algunos analistas contemplaban que pudieran respaldar un gobierno en minoría.

Una vez conocidos los resultados definitivos, el presidente Isaac Herzog deberá consultar a los representantes de los partidos que ingresen en la Knesset y encargar la formación del gobierno a quien considere con mayores posibilidades de conseguir apoyos.
La participación alcanzó el 74,3% del padrón dos horas antes del cierre, frente al 66,3% registrado a la misma hora en las elecciones de 2022, según el Comité Electoral Central. La cifra ya superaba la concurrencia total de aquellos comicios.
Durante la jornada, Netanyahu denunció que tres funcionarios de un partido de mayoría árabe intentaban “robar las elecciones”. Según el primer ministro, fueron detenidos con sobres llenos de dinero. Las autoridades electorales señalaron que se trataba de un caso aislado bajo investigación, mientras la policía lo describió como un intento de soborno electoral.
El partido Yashar también presentó una queja por nueve incidentes relacionados con boletas faltantes, dañadas o dadas vuelta en las cabinas. La fuerza habló de un posible sabotaje deliberado, pero el director general interino del comité electoral indicó que los reportes de irregularidades fueron inferiores a los registrados en elecciones anteriores.
La campaña enfrentó a Netanyahu, de 77 años y con 19 años acumulados como primer ministro, con Eisenkot, de 66 años y exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. El oficialismo centró su mensaje en la seguridad, las acciones contra Hamas y Hezbollah y su relación con el presidente estadounidense Donald Trump.
Eisenkot planteó la necesidad de superar la polarización política y reconstruir la cohesión social después de los ataques del 7 de octubre de 2023. Entre sus propuestas figura una comisión de investigación estatal independiente sobre las fallas que permitieron el ataque y un plan para desmantelar la capacidad militar y la estructura de gobierno de Hamas en Gaza en 18 meses.
Los comicios se realizaron en un contexto de tensión por la guerra en Gaza, el crecimiento de los asentamientos y la violencia de colonos en Cisjordania. También estuvieron atravesados por el debate sobre el carácter liberal y secular del Estado y por el balance de los casi 17 años de gobiernos encabezados por Netanyahu.
