La Casa Rosada busca sostener el vínculo con Washington tras las midterms


El Gobierno argentino sigue las elecciones de medio término en Estados Unidos y admite que una derrota republicana podría tener impacto político, aunque sostiene que la relación bilateral y el respaldo de Washington exceden el resultado electoral.
Infórmate en DiarioPampero.com – Funcionarios argentinos viajaron a Washington para mantener contactos institucionales, empresariales y políticos mientras se define el control del Congreso estadounidense.
El Gobierno sigue de cerca las elecciones de medio término en Estados Unidos, que definirán la renovación de la Cámara de Representantes y de un tercio del Senado. En la Casa Rosada reconocen la posibilidad de un resultado adverso para el Partido Republicano, aunque buscan relativizar sus eventuales efectos sobre la relación con la Argentina.
Según informó Ámbito, el oficialismo considera que una derrota de Donald Trump tendría consecuencias políticas sobre la alianza construida con el presidente Javier Milei, pero sostiene que el vínculo entre ambos países no depende exclusivamente de la coyuntura electoral ni del control legislativo.
En ese marco, el Ejecutivo envió a Washington al subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, y al vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt. La misión apunta a seguir el proceso electoral y a mantener abiertos los canales de diálogo con distintos sectores de la política y la economía estadounidense.

El impacto sobre la asistencia financiera
Los comicios estadounidenses concentran la atención del Gobierno porque una modificación en la composición del Capitolio podría alterar el margen de maniobra de Trump para avanzar con su agenda económica y de política exterior. La administración argentina analiza especialmente las posibles consecuencias sobre el respaldo financiero recibido desde Washington.
El oficialismo considera que el apoyo estadounidense fue un activo para su estrategia económica, especialmente después del auxilio instrumentado por el Tesoro norteamericano en 2025. En ese momento, según el material fuente, se acordó un swap por 20.000 millones de dólares y hubo intervención directa en el mercado cambiario.
Una eventual nueva asistencia podría encontrar mayores resistencias si los demócratas amplían su representación en el Congreso. En ese escenario aparecen proyectos como el denominado No Argentina Bailout Act, que busca impedir o restringir una ayuda extraordinaria a la Argentina.

También existe una iniciativa vinculada con la protección de productores agropecuarios estadounidenses frente a la competencia de las exportaciones argentinas. De acuerdo con la información difundida, esas propuestas no bloquean por sí mismas las decisiones del Poder Ejecutivo de Estados Unidos, pero podrían aumentar el costo político de una nueva intervención financiera.
Durante una conferencia, Adrián Ravier sostuvo que el Gobierno trabajó para reducir la exposición de la economía argentina al resultado electoral estadounidense. “Hemos hecho todo en materia macro para que la solidez económica no dependa de la elección legislativa de EEUU”, afirmó, según consignó Ámbito.
Sin embargo, el funcionario también reconoció que persisten dudas sobre la posibilidad de que los republicanos conserven el control del Senado. “No está claro si se va a poder sostener el Senado”, señaló durante la misma conferencia.
La delegación argentina ya mantuvo reuniones con representantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y de la Comisión Federal Electoral. Además, estaba abierta la posibilidad de establecer contactos con dirigentes del Partido Demócrata para ampliar los interlocutores y sostener la relación bilateral más allá del resultado de las urnas.
La incertidumbre también alcanza al frente financiero y comercial. El Gobierno sigue de cerca el posible efecto de las elecciones sobre las tasas internacionales, las condiciones de acceso al crédito y la evolución del riesgo país, mientras las exportaciones argentinas de acero y aluminio continúan alcanzadas por aranceles estadounidenses.
La estrategia oficial consiste en separar el resultado de las elecciones legislativas de la continuidad del vínculo entre Buenos Aires y Washington. En paralelo, la presencia de funcionarios argentinos en Estados Unidos busca preservar contactos con sectores institucionales, empresariales y políticos en un escenario que todavía presenta interrogantes.
