Lula y Flávio Bolsonaro disputarán la segunda vuelta con alianzas, abstención y voto conservador como factores clave


Flávio Bolsonaro superó a Luiz Inácio Lula da Silva por 1,87 puntos en la primera vuelta de Brasil. Ambos competirán el 25 de octubre, en una elección condicionada por las alianzas, el voto obligatorio y más de 33 millones de abstenciones.
Infórmate en DiarioPampero.com – La derecha avanzó en el Congreso y el Senado, aunque los apoyos de los candidatos eliminados y el rechazo al bolsonarismo todavía pueden modificar el resultado presidencial.
La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil dejó a Flávio Bolsonaro por delante de Lula, con una diferencia de 2.224.965 votos, equivalente a 1,87 puntos porcentuales. El resultado abrió una disputa decisiva por los apoyos de los candidatos que quedaron fuera de la contienda.
La segunda vuelta será el 25 de octubre y tendrá como uno de sus factores centrales la capacidad de cada campaña para construir alianzas. Según el análisis citado, el 7,58% de los votos se repartió entre candidaturas de centro, derecha y extrema derecha, aunque esas adhesiones no se trasladarían automáticamente a Flávio Bolsonaro.
Otro elemento determinante será la participación. Más de 33 millones de brasileños no votaron en la primera vuelta, pese a que el sufragio es obligatorio. El rechazo que genera el candidato bolsonarista, que en algunas encuestas alcanza el 56%, podría movilizar a parte de ese electorado en favor de Lula.

Alianzas y participación
Las encuestas citadas muestran diferencias entre los votantes de los candidatos eliminados. Un estudio de Medio/Ideia indicó que el 55,6% de quienes apoyaron a Augusto Cury votaría por Lula, frente a un 27,8% que respaldaría a Flávio Bolsonaro. El resto optaría por el voto en blanco, nulo o la abstención.
En el caso de Ronaldo Caiado, solo el 26,4% de sus votantes manifestó intención de apoyar al heredero de Jair Bolsonaro. Además, el Partido Social Democrático mantiene una alianza con Lula. Romeu Zema, que había respaldado a Jair Bolsonaro en 2022, tuvo un resultado considerado marginal, mientras que Renan Santos cuestionó públicamente a Flávio y no anunció un pedido de voto por él.
Para el analista Celso Rocha de Barros, la elección no está definida y la diferencia entre ambos candidatos es menor que la registrada en 2022, cuando Lula llegó al segundo turno con cinco puntos de ventaja. Felipe Nunes, director de Quaest, considera que Flávio parte como favorito, aunque Lula deberá intentar formar un frente amplio.
El Congreso y el Senado también dejaron un escenario favorable para la derecha. El Partido Liberal obtuvo 120 bancas en la Cámara de Diputados y 29 escaños en el Senado, que se convirtió en la principal fuerza de la cámara alta. Sin embargo, el sector no alcanzó los votos necesarios para impulsar por sí solo procesos contra integrantes del Supremo Tribunal Federal.
En la Cámara baja, los seis partidos de izquierda suman 118 diputados, uno más que en 2022. Si se incorporan Avante y el Partido Verde, la representación llega a 129 bancas. El resultado muestra que el progresismo conserva peso parlamentario, aunque la alianza de Lula con los partidos del centro perdió capacidad de influencia.
El avance bolsonarista también se expresó en las elecciones regionales. Nikolas Ferreira obtuvo 3.119.314 votos en Minas Gerais y se convirtió en el diputado más votado de la historia, según el análisis. En São Paulo, Lucas Pavanato superó los tres millones de sufragios, mientras que otros dirigentes vinculados a las redes sociales consiguieron bancas.
La familia Bolsonaro mantuvo una fuerte presencia institucional. Michelle Bolsonaro fue elegida senadora, al igual que Carlos Bolsonaro, mientras que Jair Renan Bolsonaro y Renato Bolsonaro obtuvieron bancas de diputados. El resultado de Michelle en el Distrito Federal fue presentado como una señal de fortaleza para el sector evangélico más radical.
Del lado de la izquierda, el Partido de los Trabajadores enfrentó cuestionamientos por la falta de renovación de sus candidaturas. En cambio, el Partido Socialismo y Libertad logró impulsar a figuras nuevas, entre ellas Rick Azevedo y Erika Hilton, además de otros referentes vinculados a las luchas laborales y antirracistas.
La campaña de segunda vuelta estará atravesada por el antipetismo y el antilulismo. El análisis sostiene que una parte de los votantes de Flávio no se identifica necesariamente como bolsonarista, sino que expresa rechazo al Partido de los Trabajadores y a Lula. El desafío del presidente será atraer a esos electores sin simpatía por su espacio, pero tampoco necesariamente alineados con su adversario.
El voto evangélico y la seguridad serán otros ejes de la disputa. Flávio obtuvo buenos resultados en zonas con fuerte presencia evangélica, además de estados como Río de Janeiro y regiones de la Amazonia. La preocupación por el delito también favoreció a candidaturas de mano dura, especialmente en São Paulo, Río de Janeiro, el sur del país y el Distrito Federal.
La influencia de Estados Unidos y las intervenciones de Donald Trump sumaron tensión a la campaña. Lula advirtió sobre el riesgo de una mayor dependencia de Washington si triunfa Flávio, aunque evitó convertir la elección en una confrontación directa con el presidente estadounidense. Un estudio del NetLab señaló además que el 68,1% de la publicidad analizada en Meta atacaba instituciones o sembraba sospechas sobre el proceso electoral.
Con este escenario, la elección del 25 de octubre dependerá tanto de los acuerdos entre dirigentes como de la capacidad de movilizar a quienes no participaron en la primera vuelta. Lula buscará ampliar su coalición y recuperar votantes moderados, mientras Flávio intentará consolidar el voto conservador y convertir el rechazo al PT en el eje de su campaña.
