El recorte de becas y personal aceleró la pérdida de puestos científicos


Un informe del grupo Economía Política Ciencia del CIICTI señaló que durante los últimos tres meses se perdieron 22,8 empleos científicos por día en Argentina, una cifra que supera el promedio registrado desde diciembre de 2023. La reducción de becas en el CONICET, los retiros en el INTA y el recorte en FADEA aparecen entre los principales factores.
Infórmate en DiarioPampero.com – La caída del empleo científico se suma a las demoras en ingresos, la pérdida salarial y el desfinanciamiento denunciado por trabajadores y organizaciones del sistema nacional de ciencia y tecnología.
La destrucción de empleos científicos perdidos se aceleró durante el tercer trimestre de 2026, de acuerdo con un informe del grupo Economía Política Ciencia (EPC), perteneciente al Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI). El relevamiento calculó un promedio de 22,8 puestos menos por día en los últimos tres meses.
El dato contrasta con el promedio de 8,5 empleos perdidos por día registrado desde diciembre de 2023. Según el grupo EPC, la aceleración responde principalmente a la reducción de becas en el CONICET, los retiros en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el recorte de personal en la empresa pública FADEA.
El informe también describió una retracción en organismos que sostienen tareas de investigación, desarrollo tecnológico y formación profesional. En el CONICET se contabilizó la pérdida de 722 investigadores de carrera y trabajadores de apoyo desde diciembre de 2023, además de una reducción de 2.418 becas, según los datos difundidos por el EPC.

El impacto en los organismos
El INTA redujo casi 1.000 trabajadores durante el último trimestre, de acuerdo con el mismo relevamiento. El documento estimó que la planta del organismo cayó 27,3% desde diciembre de 2023, en un contexto de desarticulación de programas y actividades vinculadas con la ciencia y la tecnología.
Trabajadores y trabajadoras de universidades, el CONICET, el INTA, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, el Servicio Meteorológico Nacional y la Comisión Nacional de Energía Atómica habían advertido en julio sobre la situación del sistema. En una carta difundida entonces, señalaron que la inversión pública en ciencia y técnica se ubicaba por debajo del 0,15% del PBI.
El documento firmado por integrantes del sistema científico también mencionó retiros voluntarios, despidos, renuncias y una pérdida salarial cercana al 40% desde diciembre de 2023. Según esa posición, las condiciones laborales obligaron a investigadores, docentes y técnicos a buscar otros trabajos, emigrar o combinar varios empleos.

La situación incluye además a más de 1.000 personas con concursos aprobados para ingresar al CONICET cuyas altas todavía no fueron confirmadas, según un comunicado de los investigadores afectados. De acuerdo con ese reclamo, alrededor de 600 incorporaciones permanecen pendientes desde fines de 2023 y otras 400 se sumaron durante 2024.
El presidente del CONICET, Daniel Salamone, sostuvo que aproximadamente 100 integrantes dejan cada año el organismo, que cuenta con más de 12.000 miembros, y afirmó que esa cifra no constituye una fuga masiva. También señaló que se mantuvieron más de 1.800 becas anuales y que entre 2024 y 2025 ingresaron 400 personas a la carrera de investigador.
ATE CONICET cuestionó esas afirmaciones y aseguró que la planta del organismo se redujo casi 10% desde 2023, con una pérdida de 2.365 trabajadores. El gremio también denunció la expulsión de 400 becarios posdoctorales, la anulación de 500 concursos para la Carrera de Personal de Apoyo y una caída cercana al 50% del presupuesto del sistema científico entre 2023 y 2026.
Entre los casos afectados aparece el investigador Facundo Chrestia, quien participó junto con Cecilia Bouzat, de la Universidad Nacional del Sur, en un estudio sobre el efecto del cannabidiol en una molécula vinculada con procesos cognitivos y enfermedades neurológicas. El trabajo fue publicado en la revista PNAS junto con especialistas de la Universidad de Oxford, mientras que Chrestia quedó entre los 400 becarios posdoctorales desvinculados del CONICET, según el material difundido.
Chrestia afirmó que la pérdida de la beca le impide dedicar todo su tiempo a la investigación y que debe realizar otras actividades para sostenerse. Su caso refleja, según los trabajadores del sector, cómo la reducción de financiamiento y las demoras administrativas afectan tanto las trayectorias profesionales como la continuidad de proyectos científicos.
