Científicos israelíes desarrollan un radar que permite monitorear signos vitales sin contacto físico en hospitales

Un equipo del Instituto Weizmann creó BRAHMS, un sistema que permite medir pulso y respiración a distancia mediante radar. El dispositivo evita el contacto físico, reduce infecciones y mejora el control clínico en hospitales. Puede operar con múltiples pacientes a la vez y se proyecta su uso en pediatría, geriatría y cuidados intensivos.

El Instituto Weizmann creó un sensor que mide pulso y respiración a distancia. Su tecnología reduce riesgos de infección, evita molestias y optimiza el monitoreo simultáneo de múltiples pacientes en entornos médicos complejos.

Una innovación que cambia la forma de controlar la salud en tiempo real

En pleno inicio de la pandemia, la profesora Yonina Eldar reunió virtualmente a médicos de todo Israel. La emergencia sanitaria evidenció una necesidad urgente: cómo reducir el contacto físico en el monitoreo de pacientes sin sacrificar precisión. De ese diálogo surgió BRAHMS, un sistema creado por investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias que utiliza tecnología de radar para medir a distancia la frecuencia cardíaca, respiratoria y, en el futuro, otros parámetros vitales.

Lejos del ámbito militar donde suelen emplearse, los radares aquí se adaptan a usos médicos. Detectan los movimientos sutiles del pecho y los traducen, mediante algoritmos complejos, en datos clínicos útiles. El equipo de Eldar logró que este dispositivo funcione incluso en entornos ruidosos o con muchas personas, como las salas de urgencias o cuidados intensivos.

BRAHMS puede operar sin necesidad de sensores adheridos al cuerpo. Esta característica representa un alivio para pacientes inquietos —como los pediátricos— y previene complicaciones frecuentes en unidades críticas, como irritaciones por cables o la desconexión accidental de monitores. El sistema identifica a cada persona en una sala, analiza su estado vital en tiempo real y envía alertas si detecta posibles anomalías.

El diseño fue posible gracias a un enfoque interdisciplinario: desde la matemática aplicada al procesamiento de señales, hasta la ingeniería de hardware. El equipo incluye doctores, ingenieros, expertos en algoritmos y profesionales clínicos, todos coordinados desde el Centro Manya Igel del Instituto Weizmann. El objetivo compartido fue resolver un problema médico real con herramientas tecnológicas avanzadas.

Aunque aún no está disponible de forma comercial, se prevé que BRAHMS sea adoptado en hospitales, residencias geriátricas y unidades de cuidados postoperatorios. Su implementación podría marcar una nueva etapa en la medicina remota, más precisa, segura y confortable para el paciente.

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