Día del Animal: el refugio municipal de Eduardo Castex y la tarea diaria de cuidar, recuperar y contener a más de 80 perros

En el Día del Animal, Diario Pampero recorrió el refugio municipal de Eduardo Castex y dialogó con su encargada, Ana Cuello, quien describió el trabajo diario, los desafíos de atender a más de 80 perros y la necesidad de fortalecer la responsabilidad social en la tenencia de mascotas para evitar el abandono.
Infórmate en DiarioPampero.com – En el Día del Animal, el refugio municipal de Eduardo Castex expone la labor cotidiana de su equipo, que atiende a más de 80 perros sin hogar. Alimentación, limpieza, atención veterinaria y control forman parte de una rutina sostenida con recursos municipales. La encargada, Ana Cuello, destaca la importancia de la responsabilidad social en la tenencia de mascotas y el valor de la castración y la prevención.
En el marco del 29 de abril, Día del Animal, el refugio municipal de Eduardo Castex se convierte en un espacio de referencia para comprender la dimensión del abandono y el trabajo sostenido que implica atender a decenas de perros sin hogar. Allí, un equipo integrado por cuatro personas desarrolla tareas que se repiten sin interrupciones: alimentación, limpieza, mantenimiento y asistencia sanitaria.
Ana Cuello, responsable del lugar, detalla que la jornada comienza temprano, con la preparación de la comida y la limpieza integral de los espacios. La rutina se mantiene de lunes a lunes, sin pausas. Actualmente, el predio alberga alrededor de 80 animales, todos bajo cobertura del municipio, que provee alimentos, atención veterinaria e insumos.

El ingreso de los perros no es aleatorio. Según explica, responde a disposiciones de la Justicia local ante situaciones de conflicto o riesgo en la vía pública. Una vez en el refugio, los animales son aislados durante los primeros días para evaluar su comportamiento y estado de salud antes de integrarlos al resto.
Un trabajo que combina vocación, organización y recursos públicos
Cuello remarca que el refugio cumple una función necesaria, aunque no deseada como escenario ideal. Sostiene que su existencia está directamente vinculada a la falta de responsabilidad en la tenencia de mascotas. En ese sentido, insiste en la importancia de la castración, la vacunación y el resguardo de los animales dentro de los hogares.
El trabajo diario incluye además el traslado a veterinarias, campañas de castración y la gestión de recursos, como alimentos y materiales. La organización interna contempla divisiones específicas para separar animales según su edad, estado físico o comportamiento, priorizando a los más vulnerables, como perros enfermos o de mayor edad.

En el plano personal, Cuello relata que su decisión de dejar un empleo anterior para dedicarse al refugio respondió a una elección de vida. Destaca la satisfacción de observar la recuperación de animales que ingresan en condiciones críticas y logran mejorar con el tiempo.
El predio ha experimentado mejoras en los últimos años, con la incorporación de servicios básicos como agua caliente, calefacción y un sistema de abastecimiento de agua que permitió afrontar el verano sin inconvenientes. Aun así, los objetivos continúan enfocados en ampliar instalaciones y optimizar el espacio.
El sostenimiento económico depende principalmente del municipio, aunque existen aportes ocasionales de la comunidad. Cuello también reconoce el acompañamiento de sus compañeros de trabajo (Lorena, Dario y Dani) y de profesionales veterinarios de la localidad.
Finalmente, deja un mensaje claro: la problemática del abandono no se resuelve únicamente con refugios, sino con compromiso social. La prevención, a través de la castración y el cuidado responsable, aparece como la herramienta central para evitar que más animales terminen en estas condiciones.
