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Expectativas prometedoras en la cosecha de durazno y ciruela en Mendoza

Comienza con expectativas prometedoras la cosecha de durazno y ciruela en Mendoza

En un cambio bienvenido para los productores de durazno y ciruela en Mendoza, las heladas aflojaron su presión por primera vez en varios años, generando buenas perspectivas para la cosecha de estos frutales en la región. Como es tradición, el inicio de la cosecha de durazno y ciruela en Cuyo se da en enero y se extiende hasta los primeros días de abril.


El clima favorable de este año ha generado optimismo entre los agricultores, quienes proyectan un aumento en la producción gracias a condiciones climáticas más propicias. Según José Luis Giuliani, presidente de la Federación Plan Estratégico para el Durazno Industria (Fepedi), se espera que la cosecha de 2024 supere las aproximadamente 118.000 toneladas de la campaña anterior, que experimentó una merma dentro de los volúmenes normales.

Sin embargo, Giuliani advierte sobre las contingencias climáticas que aún podrían afectar la producción, como la reciente granizada que impactó varias zonas de Mendoza, recordando la vulnerabilidad inherente a la actividad agrícola. En cuanto a los precios, el titular de la Fedepedi señala que en estos momentos no hay una tarifa establecida para el durazno, ya que el nuevo gobierno está definiendo las nuevas pautas económicas. Esta incertidumbre económica agrega un elemento de precaución a la temporada de cosecha.

Cecilia Fernández, técnica del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) mendocino, destaca que la temporada ha sido notable por la ausencia de heladas, marcando un cambio significativo en comparación con los últimos años, donde estas afectaron significativamente la producción.

Fernández también enfatiza el buen pronóstico para la ciruela destinada a la industria, proyectando alrededor de 121.245 toneladas, más del doble de la última cosecha y la mejor cifra en seis años. Sin embargo, señala la contrapartida de este éxito: el alto volumen de producción implicará un fuerte costo en mano de obra. Además, después de varios años de cosechas reducidas, se destaca la falta de capital y capacidad para procesar la fruta, llevando al Clúster de Ciruela Industria de Mendoza a buscar financiamiento para hacer frente a este desafío.

Con la esperanza de una temporada fructífera, los productores de durazno y ciruela en Mendoza se enfrentan a un escenario auspicioso, pero no exento de desafíos económicos y climáticos que deberán sortear para aprovechar al máximo el potencial de esta cosecha.

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