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La Granja Piloto de Catriló impulsa la avicultura familiar en La Pampa

La Granja Piloto de Catriló impulsa la avicultura familiar en La Pampa con entregas de gallinas ponedoras a familias y escuelas 

El Ministerio de la Producción, mediante la Granja Piloto de Catriló, distribuye gallinas ponedoras a familias e instituciones en varias localidades pampeanas para fomentar la producción de huevos y carne en autoconsumo o emprendimientos. En lo que va del año, benefició a sitios como Lonquimay, Jacinto Arauz y escuelas agrotécnicas de General Acha y Colonia 25 de Mayo. Cada entrega incluye capacitaciones sobre bioseguridad y manejo de aves, asegurando prácticas eficientes. Valentín Busiello, responsable de la granja, destaca la transferencia de conocimientos para una producción sostenible. Esta iniciativa apoya a pequeños productores y fortalece la economía local en La Pampa. 

La Granja Piloto de Catriló representa un pilar en el apoyo a la producción local al entregar gallinas ponedoras a familias y escuelas, promoviendo la autosuficiencia alimentaria y el desarrollo de pequeños emprendimientos avícolas. Descubre cómo estas acciones, acompañadas de capacitaciones técnicas, transforman comunidades en La Pampa y aseguran un futuro más productivo. Lee el artículo completo para conocer detalles de las localidades beneficiadas y los beneficios de esta genética adaptada al territorio. 

La Granja Piloto de Catriló, ubicada en el corazón de La Pampa, opera como un centro clave de reproducción avícola bajo la órbita del Ministerio de la Producción. Su labor principal radica en generar pollitas de raza Negra INTA, una línea híbrida desarrollada por el INTA que se caracteriza por su resistencia al clima pampeano y su capacidad para producir huevos de manera constante con una dieta menos demandante. Estas aves, resultado de cruces entre Plymouth Rock Barrada y Rhode Island Red, permiten a los beneficiarios obtener huevos diarios durante al menos un año, complementando la alimentación familiar o iniciando actividades comerciales modestas.

Durante el año en curso, las entregas se han realizado de forma sistemática, respondiendo a solicitudes de municipios y organizaciones. En localidades como Lonquimay, donde recientemente se distribuyeron 430 ejemplares entre 63 familias, el impacto se siente en la mejora de la nutrición hogareña. Similarmente, en Jacinto Arauz, Villa Mirasol, Dorila, Agustoni, Colonia Barón, Quemú Quemú, Falucho, Ingeniero Luiggi, Carro Quemado y Rolón, las familias han incorporado estas ponedoras para diversificar sus fuentes de proteína. Las instituciones educativas, como la Escuela Agrotécnica de General Acha y la de Colonia 25 de Mayo, reciben lotes para integrar en sus programas prácticos, donde alumnos aprenden no solo el manejo de aves sino también principios de sostenibilidad agrícola.

Capacitación técnica: el complemento esencial para el éxito productivo

Antes de cada distribución, el equipo de la granja organiza sesiones formativas que abordan aspectos fundamentales del cuidado avícola. Valentín Busiello, al frente de las operaciones desde hace años, explica que estas charlas cubren la bioseguridad, esencial para prevenir enfermedades como la influenza aviar o la salmonelosis, mediante protocolos de higiene, vacunación y control de accesos. Se detalla el manejo en etapas de cría, recría y producción, incluyendo alimentación con maíz partido y pastoreo libre una vez que las aves maduran, lo que reduce costos y promueve un sistema más natural. Estas herramientas empoderan a los receptores, permitiendo que mantengan planteles saludables y productivos sin depender de insumos externos costosos.

La genética Negra INTA destaca por su autosexado al nacer, facilitando la selección de hembras para postura, y su adaptabilidad a entornos rurales. En la granja, se incuban huevos fértiles durante 21 días, sexan y vacunan los pollitos antes de su traslado. Además de ponedoras, el centro produce pollos camperos BB para carne y pavos híbridos mediante inseminación artificial, ampliando el espectro de asistencia. Esta diversidad responde a la demanda provincial, colaborando con programas como ProHuerta del INTA para llegar a zonas vulnerables.

El enfoque en la producción familiar no solo incrementa la disponibilidad de huevos y carne en hogares de bajos recursos, sino que también genera oportunidades económicas. Muchos beneficiarios inician ventas locales de huevos, reinvirtiendo ganancias en mejoras de sus instalaciones. La Dirección de Ganadería supervisa el seguimiento post-entrega, con visitas de técnicos municipales para resolver dudas y ajustar prácticas. De esta forma, la Granja Piloto no solo provee aves, sino que construye capacidades duraderas, contribuyendo a la resiliencia alimentaria en una provincia donde la avicultura representa una alternativa viable frente a fluctuaciones del mercado ganadero.

En un contexto de creciente interés por productos locales y naturales, estas iniciativas alinean con tendencias de consumo que valoran el bienestar animal y la trazabilidad. Las ponedoras rústicas, criadas en condiciones que permiten movimiento y forrajeo, generan huevos con perfiles nutricionales superiores, ricos en omega y vitaminas. Así, la labor de Catriló trasciende la mera distribución, posicionándose como un modelo de desarrollo rural integral que beneficia a cientos de pampeanos anualmente.

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