Misiones vuelve a permitir el glifosato y la medida alcanza a la principal zona yerbatera


Misiones modificó la norma que prohibía el glifosato y volvió a permitir su uso dentro del marco regulatorio vigente. La decisión alcanza a toda la actividad agropecuaria provincial y tiene especial relevancia para la yerba mate, cuya producción argentina se concentra mayoritariamente en ese territorio.
Infórmate en DiarioPampero.com – La reforma mantiene la promoción de bioinsumos, pero elimina la prohibición general del herbicida y reabre el debate sobre productividad, controles, salud y ambiente.
La Cámara de Representantes de Misiones aprobó el 3 de septiembre una modificación de la Ley VIII N.º 103, que desde 2023 impedía utilizar glifosato, sus componentes y productos afines en todo el territorio provincial. La reforma fue aprobada por unanimidad y luego promulgada por el gobernador Hugo Passalacqua mediante el Decreto N.º 1757, firmado el 8 de septiembre.
Con el cambio, se eliminó la prohibición general y el glifosato volvió a quedar alcanzado por el marco regulatorio aplicable a los productos fitosanitarios. En consecuencia, los productores pueden utilizar productos autorizados que contengan ese herbicida, siempre que cumplan las normas correspondientes.
La medida tiene una incidencia directa sobre el sector yerbatero porque Misiones concentra la mayor parte de la superficie cultivada de yerba mate en la Argentina. Según los datos difundidos por el INYM, allí se encuentra el 86,9% de las hectáreas destinadas al cultivo nacional.

El peso de Misiones en la yerba
La superficie cultivada de yerba mate en Argentina alcanza aproximadamente las 209.000 hectáreas. De ese total, cerca del 86,9% corresponde a Misiones y el 13,1% restante se ubica en el nordeste de Corrientes, de acuerdo con la información mencionada del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
Los registros más recientes citados en el material ubican a Misiones con más de 203.000 hectáreas de yerba mate, frente a unas 27.600 hectáreas en Corrientes. La diferencia explica por qué las decisiones provinciales sobre insumos agrícolas pueden repercutir en una cadena productiva de alcance nacional.
Durante 2025, Misiones produjo unos 754,4 millones de kilos de hoja verde, equivalentes al 85% del total nacional, mientras Corrientes aportó alrededor del 15%. Ese volumen fue generado por más de 11.000 productores, según los datos incluidos en el texto de referencia.
El glifosato es un herbicida utilizado para controlar malezas que compiten con los cultivos por agua, nutrientes, luz y espacio. Su uso se extendió en distintos sistemas agrícolas debido a su eficacia y a que para determinados productores representa una herramienta de costo relativamente bajo.
En Argentina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria interviene en la evaluación técnica y el registro de principios activos y productos fitosanitarios. La regulación nacional contempla evaluaciones toxicológicas y ambientales, además de límites máximos de residuos.
La prohibición provincial había surgido como parte de una política orientada a promover un modelo productivo basado progresivamente en bioinsumos y reducir el uso de productos químicos. La Ley VIII N.º 103, sancionada en 2023, contemplaba una etapa de transición de dos años antes de la aplicación plena de la prohibición.
Distintos sectores productivos plantearon que las alternativas disponibles no siempre tenían el mismo nivel de eficacia, disponibilidad o autorización para todas las actividades agrícolas. Esos argumentos fueron señalados entre los motivos para modificar la normativa y abandonar la prohibición general.
La nueva legislación mantiene la promoción de los bioinsumos y la investigación de alternativas, pero permite nuevamente el uso de glifosato bajo el marco regulatorio vigente. El levantamiento de la prohibición provincial no elimina las exigencias nacionales ni habilita la utilización indiscriminada de productos químicos.
El impacto sanitario del glifosato continúa siendo objeto de debate científico y regulatorio. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud, lo clasificó como “probablemente carcinogénico para los seres humanos”, dentro del Grupo 2A.
La IARC aclaró que esa clasificación identifica un peligro potencial y no establece por sí misma la probabilidad de que una persona expuesta desarrolle cáncer. El riesgo depende, entre otros factores, de la cantidad, la frecuencia, la vía y el tiempo de exposición.
Al mismo tiempo, otras evaluaciones internacionales analizan aspectos diferentes. El sistema conjunto FAO/OMS de evaluación de residuos de plaguicidas considera la exposición alimentaria y establece una ingesta diaria admisible. Por eso, el debate no se reduce a definir el producto únicamente como seguro o cancerígeno.
La discusión que se abre en Misiones combina la necesidad de contar con herramientas para la producción con el control de los agroquímicos, la disponibilidad de bioinsumos y la protección de la salud y el ambiente. El cambio legislativo vuelve a poner esos aspectos en el centro del debate yerbatero.
Misiones pasó así de impulsar el reemplazo progresivo del glifosato mediante una prohibición general a permitir su utilización dentro de las reglas nacionales y provinciales vigentes. Por la concentración de la producción de yerba mate en su territorio, la decisión tendrá efectos que exceden las fronteras de la provincia.
