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Reidel y el camino para vender el 49% de la empresa estatal Nucleoeléctrica

Reidel destituye a tres gerentes en Nucleoeléctrica y prepara el camino para vender el 49% de la empresa estatal


Infórmate en DiarioPampero.com – El Gobierno avanza en la privatización de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), que opera las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, con un decreto listo para transferir el 49% de las acciones. Antes, el presidente del Plan Nuclear, Demián Reidel, removió a gerentes clave en compras, jurídico, obras y sistemas. La empresa, superavitaria con ganancias de $17.234 millones en el primer trimestre, genera el 7,35% de la energía nacional. Fuentes indican que los despidos buscan evitar obstrucciones al ingreso de fondos privados. El 44% se licitará en bloque y el 5% irá a trabajadores. (500 caracteres)

El Gobierno acelera la venta de acciones en la empresa nuclear estatal, con cambios en la cúpula que facilitan la entrada de inversores mientras se cuestiona el impacto en proyectos clave

El Gobierno nacional se encuentra en las etapas finales para ejecutar la venta de una porción significativa de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la entidad estatal responsable de la operación de las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse. Este proceso implica desprenderse del 49% de las acciones, una medida que alterará la estructura del sector energético del país y que ya se encuentra plasmada en un decreto preparado para su publicación oficial.

NASA maneja una capacidad instalada de 1.763 MW, lo que representa el 4,1% de la potencia bruta total del país y contribuye con el 7,35% de la energía inyectada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). A diferencia de muchas empresas estatales, registró resultados positivos en el primer trimestre del año, con ganancias por $17.234 millones de pesos, lo que la posiciona como un activo atractivo en el mercado.

Antes de que se filtrara la existencia del decreto a través de un medio especializado en economía, el titular del Plan Nuclear, Demián Reidel, llevó a cabo una reestructuración profunda en la dirigencia de la compañía. Fueron apartados los gerentes a cargo de Compras, el área Jurídica, Obras (UG) y Sistemas de Información, en una operación que empleados describen como abrupta, con la intervención de un escribano para su remoción inmediata de las oficinas.

En el ámbito del sector energético, esta movida se interpreta como una acción para garantizar que no haya resistencias internas al proceso de privatización. Un empresario del rubro mencionó que el objetivo es asegurar el flujo de recursos sin interferencias, despejando obstáculos antes de la llegada de capitales externos. El decreto detalla que el 44% de las acciones se ofrecerá en una licitación única a inversores nacionales o extranjeros, mientras que el 5% se destinará a los empleados mediante un Programa de Propiedad Participada. Para habilitar esta transferencia, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y Energía Argentina S.A. (Enarsa) pasarán sus paquetes accionarios al Ministerio de Economía, que retiene el 79% restante.

Los directivos restantes consolidan posiciones en un esquema que incluye figuras con vínculos políticos y altos ingresos anuales

Los ejecutivos que permanecen en sus puestos han acordado un entendimiento interno para sostener la transición. Entre ellos se encuentra Marcelo Famá, colaborador directo de Reidel; Hernán Pantuso, conocido como el «supergerente 7» por su conexión con Daniel Scioli; y Alejandro Sandá, un veterano de Atucha con el apodo «el gorila». Según informaciones de fuentes dentro de la empresa, sus remuneraciones anuales superan los 200 millones de pesos. Pantuso actúa como enlace para que Scioli influya en el nuevo diseño organizacional de la compañía.

La influencia de Reidel en estas decisiones se ve reforzada por su proximidad a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. Un miembro del oficialismo señaló que ninguna modificación se produce sin su aprobación, lo que le otorga al funcionario un respaldo que facilita los ajustes en el personal y la protección de los flujos financieros entrantes sin mayores cuestionamientos.

El proceso de privatización también se entrelaza con aspectos internacionales relacionados con el uranio argentino. En forma simultánea, se suscribió un convenio con Estados Unidos que podría modificar la composición energética nacional. El país posee reservas de 34.000 toneladas de este mineral y consume alrededor de 220 toneladas por año, dejando un excedente disponible para exportación.

Sin embargo, críticos del sector destacan que, transcurridos ocho meses desde la presentación del Plan Nuclear por Javier Milei, Reidel y Rafael Grossi, los resultados concretos se limitan a un desmantelamiento de las operaciones. Nicolás Malinovsky, experto en energía nuclear, evaluó que no hay progresos visibles, sino un deterioro que incluye la interrupción de iniciativas como el reactor CAREM y las centrales nucleares IV y V, además de la salida de personal calificado que amenaza la sostenibilidad de la industria.

Un ejecutivo de alto nivel del área, en declaraciones reservadas, describió la situación no como una mera reorganización administrativa, sino como la preparación de una operación de gran envergadura. En los círculos financieros de la City, se observa que Reidel primero eliminó posibles resistencias, luego posicionó a sus aliados y ahora espera la inyección de recursos provenientes de Estados Unidos.

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