El indicador llegó a 939 puntos y superó ampliamente el promedio latinoamericano


El riesgo país de Argentina alcanzó los 939 puntos básicos y quedó segundo en el ranking latinoamericano, detrás de Venezuela. El indicador más que cuadruplica el promedio regional y refleja una suba de 536 puntos desde julio, en un contexto de mayor volatilidad externa y dudas locales sobre el financiamiento.
Infórmate en DiarioPampero.com – El mercado también observa el nivel de las tasas internacionales, la disponibilidad de dólares para los próximos vencimientos y la evolución de la actividad económica argentina.
El riesgo país de Argentina llegó a 939 puntos básicos tras una semana de fuerte volatilidad en los mercados de la región, según datos relevados por Bloomberg con información de JP Morgan. El valor ubicó al país en el segundo lugar de América Latina, solamente por detrás de Venezuela.
Venezuela registró 4.473 puntos, mientras que Ecuador quedó en 569, Bolivia en 494, El Salvador en 317, Colombia en 234 y México en 228. El promedio de América Latina fue de 208 puntos y el global, de 207, por lo que Argentina se ubicó muy por encima de ambas referencias.
En el extremo inferior del ranking aparecieron Uruguay, con 83 puntos; Chile, con 104; Perú, con 121, y Paraguay, con 125. De acuerdo con la comparación informada, el indicador argentino fue 11,3 veces superior al uruguayo, 7,5 veces al paraguayo y 4,8 veces al brasileño.

Factores detrás de la suba
El riesgo país mide la sobretasa que el mercado exige por los bonos soberanos en dólares de un país frente a los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Se expresa en puntos básicos: cada 100 puntos equivalen a un punto porcentual, por lo que el registro argentino implica un rendimiento 9,39 puntos porcentuales superior al de ese parámetro.
El indicador también funciona como referencia del costo de financiamiento. Cuanto más elevado es el riesgo país, más caro resulta para el Estado y las empresas acceder a deuda en los mercados internacionales, una situación que puede limitar el crédito disponible para consumo e inversión.
El índice elaborado por JP Morgan había tocado un mínimo de ocho años a mediados de julio, cuando se ubicó en 403 puntos. Desde entonces sumó 536 unidades y más que duplicó su valor, hasta superar los 900 puntos durante la última semana y alcanzar su nivel más alto desde las elecciones legislativas de octubre de 2025.

Los analistas atribuyeron parte del movimiento a una mayor aversión global por los activos emergentes, el incremento de las tasas de interés en Estados Unidos y la volatilidad internacional. Según Matías de Luca, jefe de Research de Parakeet, Argentina duplicó el movimiento registrado por créditos comparables.
Entre los factores externos mencionados por los especialistas también aparecen la búsqueda de refugio en activos considerados más seguros, el aumento del precio del petróleo, el repunte de la inflación global, la incertidumbre regional y las dudas sobre la continuidad del respaldo del Tesoro estadounidense.
En el plano interno, los analistas señalaron una actividad económica débil, una inflación que demora en bajar del 1% mensual y dudas sobre la disponibilidad de dólares para afrontar los vencimientos de deuda previstos para 2027 y 2028. Rocío Bisang, economista de GMA Capital, sostuvo que los factores locales ganaron peso en la última escalada.
Bisang planteó que la principal incógnita del mercado es el origen de los dólares necesarios para cumplir con los vencimientos y atender la demanda privada durante esos años. Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, describió un círculo en el que la salida de capitales eleva el riesgo, reduce el financiamiento y profundiza la incertidumbre política.
Martín Polo indicó que el mercado internacional continúa cerrado para Argentina y que esa situación obliga al Banco Central a reforzar la acumulación de reservas. En paralelo, el diferencial entre algunos bonos también refleja las expectativas de los inversores sobre la capacidad de pago y la continuidad de la política económica.
Desde el Gobierno, el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó la volatilidad a factores vinculados con las expectativas políticas y afirmó: “Lo que algunos tienen miedo es que no esté el presidente Milei”. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sostuvo que el riesgo varía según el plazo de vencimiento de los bonos.
Según Sturzenegger, los títulos que vencen durante el actual mandato presidencial tienen un spread de 80 puntos, mientras que los vencimientos posteriores presentan un riesgo mayor. El funcionario consideró que el indicador podría caer con fuerza si Javier Milei es reelecto, una evaluación que fue presentada como su interpretación de las expectativas del mercado.
