
La segunda fuga de Joaquín «El Chapo» Guzmán en 2015 sacudió al mundo y puso en evidencia la corrupción del sistema penitenciario mexicano. Esta huida, a través de un elaborado túnel, desató una intensa búsqueda y planteó serias interrogantes sobre la seguridad en las prisiones y la rendición de cuentas de los funcionarios públicos.
