
Fue con esas tazas de té que Murano envenenó a su primera víctima, Nilda Gamba, una vecina del barrio que falleció tras ingerir una taza del mortífero brebaje.

Fue con esas tazas de té que Murano envenenó a su primera víctima, Nilda Gamba, una vecina del barrio que falleció tras ingerir una taza del mortífero brebaje.