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Trastornos alimentarios en ascenso desde la pandemia

Los trastornos alimentarios en ascenso desde la pandemia: Impacto y preocupación creciente según expertos

El mundo aún siente las secuelas de la pandemia de COVID-19, con efectos significativos en la salud mental y, en particular, en el aumento alarmante de trastornos alimentarios.


Consecuencias de la pandemia: Un aumento preocupante en los trastornos alimentarios

El aislamiento social ha desencadenado un incremento notable en los trastornos alimentarios, especialmente entre los jóvenes. Estudios recientes en Inglaterra revelan un crecimiento alarmante, pasando del 0,8% al 12,5% de jóvenes de 17 a 19 años afectados por trastornos alimentarios entre 2017 y el presente año. Especialistas como la médica psiquiatra Mabel Bello, de la Asociación Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba), apuntan que el encierro y la pérdida de contacto social han desencadenado patologías alimentarias en aquellos con predisposición, así como recaídas en quienes habían superado estos problemas.

Crecimiento temprano y variedad de trastornos: Desafíos adicionales en la detección y tratamiento

Un punto preocupante es la aparición de trastornos alimentarios a edades cada vez más tempranas, incluso en niños de cuatro o cinco años, evidenciando una angustia corporal precoz. Factores como la presión social por estándares de belleza inalcanzables, la exposición a redes sociales y medios de comunicación, así como patrones culturales, alimentan esta tendencia. Además, especialistas advierten sobre la aparición de trastornos como la ortorexia y la dismorfia muscular, aunque no estén oficialmente catalogados como tales, representando desafíos adicionales en la identificación y manejo de estas problemáticas.

El papel de los factores genéticos y la influencia del entorno en los trastornos alimentarios

La médica psiquiatra Mabel Bello destaca la influencia de factores genéticos en la predisposición a desarrollar trastornos alimentarios. No obstante, resalta que el entorno juega un papel crucial en la exacerbación de estos trastornos, particularmente cuando existe una cultura obsesiva respecto al adelgazamiento. Bello subraya que no es necesario que los padres hayan experimentado trastornos alimentarios para que sus hijos los desarrollen, sino que la presión cultural y el entorno pueden desencadenar estos problemas. La especialista enfatiza cómo los conflictos corporales dificultan la interacción social y desencadenan una serie de conductas, como aislamiento y restricción alimentaria, que contribuyen a estos problemas.

Trastornos alimenticios que más aumentaron su diagnóstico en el último tiempo

Anorexia nerviosa

Generalmente se caracteriza por la pérdida de peso y comúnmente implica una fuerte restricción en la cantidad de calorías consumidas y un miedo intenso a aumentar de peso, según la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación.

En opinión del profesor asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad del Sur de California y director del Laboratorio de Investigación Traslacional en Trastornos de la Alimentación Stuart Murray, “las señales de advertencia de este trastorno incluyen una sobrevaloración de la forma y el peso, reglas estrictas sobre la comida, verificación de ingredientes, secretismo y evitación de situaciones sociales relacionadas con la comida y el cuerpo”.

Bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa es una afección cíclica en la que alguien se da atracones y luego lo compensa con un comportamiento de purga, como vomitar o tomar laxantes, según explicaron desde la misma asociación. Algunas señales para reconocer este trastorno pueden ser que las personas van al baño justo después de una comida o suelen comentar que van a esforzarse más en el gimnasio si comen mucho.

Trastorno por atracón

Los atracones son una de las formas más comunes de trastornos alimentarios. Ocurren cuando alguien come grandes cantidades de comida en un breve lapso de tiempo -a menudo hasta el punto de sentirse incómodo-, definieron desde la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación.

“En apariencia no es muy distinto a lo que muchos de nosotros hacemos de vez en cuando, especialmente en días festivos u ocasiones especiales -señaló Murray-. Pero este trastorno se caracteriza por una pérdida de control a la hora de comer, añadió. Y está rodeada de vergüenza y secretismo”.

Trastorno restrictivo de la ingesta de alimentos por evitación

El trastorno restrictivo de la ingesta de alimentos por evitación, también llamado ARFID, es uno de los trastornos alimentarios reconocidos más nuevos, reconoció Leah Graves, vicepresidenta de nutrición y servicios culinarios de Accanto Health, un sistema de salud para el tratamiento de trastornos alimentarios en los EEUU.

Para él, “este trastorno se caracteriza por evitar grupos de alimentos, lo que puede malinterpretarse como una persona ‘quisquillosa’ con la comida, pero es un problema mayor”. “Por lo general, las personas con ARFID tienen una pequeña variedad de alimentos con los que se sienten cómodos comiendo y se angustian al salir de esa zona de confort”, agregó. Las consecuencias de esta restricción alimentaria puede causar problemas para satisfacer las necesidades energéticas o nutricionales y puede conducir a la pérdida de peso, un crecimiento vacilante o problemas con el funcionamiento psicológico y social.

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