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Auto de hidrógeno a 653 km/h y establece nuevo récord mundial


Andy Green lleva un auto de hidrógeno a 653 km/h y establece un nuevo récord mundial


El piloto británico Andy Green volvió a las salinas de Bonneville y estableció un nuevo récord de velocidad para un vehículo con motor de combustión alimentado por hidrógeno. Al volante del JCB Hydromax alcanzó un promedio de 406,320 millas por hora, equivalentes a 653,909 kilómetros por hora. El registro fue supervisado por la FIA y deberá completar su proceso formal de ratificación.

Infórmate en DiarioPampero.com – Andy Green alcanzó 653,909 kilómetros por hora al volante del JCB Hydromax en las salinas de Bonneville, Utah. El británico estableció así un nuevo récord mundial para vehículos con motor de combustión interna alimentado por hidrógeno. La marca surgió del promedio de dos recorridos realizados en sentidos opuestos. La FIA supervisó las pruebas y el resultado queda sujeto al proceso de ratificación de su comisión de récords de velocidad terrestre.

Andy Green volvió a demostrar su experiencia en las pruebas de velocidad terrestre. El piloto británico condujo el JCB Hydromax sobre las salinas de Bonneville, en el estado de Utah, Estados Unidos, y consiguió una velocidad promedio de 406,320 millas por hora. La cifra equivale a 653,909 kilómetros por hora.

El resultado estableció un nuevo récord mundial provisional para un vehículo impulsado por motores de combustión interna alimentados con hidrógeno. La Federación Internacional del Automóvil, FIA, supervisó el procedimiento deportivo, técnico y de medición utilizado durante la prueba.

Green no es un desconocido en este tipo de desafíos. El británico también posee el récord absoluto de velocidad terrestre. En 1997 condujo el ThrustSSC a 763,035 millas por hora, unos 1.228 kilómetros por hora, y se convirtió en la única persona que logró superar la barrera del sonido sobre tierra.

Casi tres décadas después de aquella experiencia, el expiloto de la Real Fuerza Aérea británica regresó a una prueba de altas velocidades. Esta vez, sin embargo, el objetivo fue diferente. El JCB Hydromax fue desarrollado para mostrar el rendimiento que puede alcanzar un sistema de combustión interna que utiliza hidrógeno como combustible.

El vehículo tiene alrededor de 9,75 metros de longitud y cuenta con dos motores desarrollados a partir de unidades utilizadas por JCB en maquinaria pesada. En conjunto producen aproximadamente 1.600 caballos de fuerza. Los propulsores fueron adaptados para utilizar hidrógeno gaseoso en lugar de combustibles convencionales.

La prueba se desarrolló en las conocidas salinas de Bonneville. La extensa superficie de sal ha sido utilizada durante décadas para intentos de récord terrestre debido a sus largas áreas rectas y abiertas. Allí se realizaron los dos recorridos que permitieron calcular la velocidad oficial.

Las reglas de la FIA exigen completar dos pasadas en sentidos opuestos dentro del período establecido. De este modo se reducen los efectos que podrían provocar factores externos, como el viento. El promedio obtenido entre ambas mediciones es el que se utiliza para determinar la marca.

En su primera pasada, el JCB Hydromax alcanzó una velocidad de 400,623 millas por hora. En la segunda llegó a 412,135 millas por hora. La combinación de ambas mediciones produjo el promedio oficial de 406,320 millas por hora.

La velocidad obtenida dejó ampliamente atrás el registro anterior reconocido para automóviles con motores de combustión alimentados por hidrógeno. La marca precedente era de 185,5 millas por hora, unos 298,5 kilómetros por hora, y había sido establecida por el BMW H2R en 2004.

El JCB Hydromax combina dos motores derivados de maquinaria pesada y un sistema alimentado con hidrógeno. La prueba en Bonneville buscó demostrar que esta tecnología puede ofrecer un rendimiento elevado sin abandonar el principio del motor de combustión interna. Andy Green completó dos recorridos en direcciones opuestas y la FIA utilizó el promedio de ambos para registrar la nueva marca mundial provisional.

El nuevo resultado también superó otro registro asociado a la carrera de Green. En agosto de 2006, exactamente dos décadas antes de esta nueva prueba, el británico condujo el JCB Dieselmax hasta las 350,092 millas por hora en el mismo escenario de Bonneville.

Aquel vehículo había sido diseñado para demostrar las posibilidades de los motores diésel. Ahora, JCB retomó una idea similar, aunque centrada en el desarrollo de motores que utilizan hidrógeno. El fabricante británico lleva varios años trabajando en esa tecnología para sus máquinas de construcción.

El Hydromax emplea dos motores basados en los propulsores que la empresa produce para excavadoras y otros equipos. El proyecto fue preparado específicamente para las exigencias de velocidad en Bonneville, pero JCB sostiene que el desarrollo parte de tecnologías utilizadas en motores destinados a aplicaciones industriales.

Antes de alcanzar el registro de 406,320 millas por hora, el equipo había realizado distintas etapas de prueba. Durante la Semana de la Velocidad de Bonneville, el vehículo llegó previamente a 368,347 millas por hora. Ese ensayo permitió continuar con la preparación antes de los recorridos supervisados para el récord mundial.

La participación de Green aportó una amplia experiencia en pruebas de esta naturaleza. Además de sus registros con el ThrustSSC y el Dieselmax, el británico pasó buena parte de su carrera profesional como piloto de combate de la Real Fuerza Aérea. Su conocimiento de procedimientos de alta velocidad volvió a ser utilizado en el desarrollo del nuevo vehículo.

El récord de 1997 sigue siendo la referencia absoluta de velocidad sobre tierra. Green alcanzó entonces 763,035 millas por hora en el desierto de Black Rock, Nevada, con un vehículo impulsado por motores a reacción. El Hydromax no fue diseñado para superar aquella cifra, sino para establecer una marca dentro de una categoría diferente.

En esta ocasión, la atención estuvo puesta en el hidrógeno y en su utilización dentro de motores de combustión interna. A diferencia de un vehículo eléctrico con pila de combustible, el Hydromax quema hidrógeno dentro de sus motores para producir la energía que impulsa el automóvil.

La marca también superó las 303 millas por hora alcanzadas previamente por un vehículo con pila de combustible de hidrógeno. Con el registro conseguido en Utah, JCB presenta al Hydromax como el vehículo impulsado por hidrógeno más rápido que ha participado en una prueba de este tipo.

El fabricante británico ha destinado alrededor de 100 millones de libras al desarrollo de motores de hidrógeno. El programa incluye unidades pensadas para maquinaria pesada, un sector en el que las compañías analizan diferentes alternativas para reducir el uso de combustibles fósiles.

La empresa considera que los motores de combustión alimentados con hidrógeno pueden resultar útiles en equipos que requieren elevada potencia y extensas jornadas de trabajo. El récord de Bonneville fue planteado como una demostración de la capacidad que puede ofrecer esta tecnología bajo condiciones extremas.

La FIA estuvo presente durante el intento y confirmó provisionalmente la velocidad registrada. Sus representantes participaron en la supervisión técnica, las verificaciones de seguridad y los procedimientos de cronometraje junto con las autoridades estadounidenses vinculadas al automovilismo.

El resultado deberá pasar por el procedimiento de ratificación de la Comisión de Récords de Velocidad Terrestre de la FIA. Esa instancia forma parte del proceso habitual para incorporar formalmente una nueva marca a los registros internacionales del organismo.

Para Green, la jornada sumó otro registro a una trayectoria ligada a algunos de los vehículos terrestres más rápidos construidos hasta el momento. El británico volvió a Bonneville 20 años después de su récord con el Dieselmax y consiguió superar ampliamente aquella velocidad mediante un sistema de propulsión diferente.

El JCB Hydromax terminó las dos pasadas exigidas y dejó un promedio de 653,909 kilómetros por hora. Más allá de la cifra, la prueba funcionó como una demostración técnica para un fabricante que intenta trasladar su experiencia con motores convencionales hacia soluciones alimentadas con hidrógeno.

La jornada del 11 de agosto de 2026 añadió así un nuevo capítulo a la historia de las salinas de Bonneville. Allí, Andy Green volvió a ocupar el puesto de conductor en una prueba de velocidad mundial y llevó al JCB Hydromax hasta una marca que duplicó ampliamente el anterior registro de combustión interna con hidrógeno.

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