A 106 años del nacimiento de Olga Orozco, la poeta pampeana que dejó una huella profunda en la literatura argentina

Este 17 de marzo se recuerda el nacimiento de Olga Orozco, una de las poetas más influyentes de la literatura argentina del siglo XX. Nacida en la localidad pampeana de Toay, su obra trascendió fronteras y fue reconocida con numerosos premios. Su escritura, marcada por la imaginación y la memoria, mantiene vigencia en la poesía latinoamericana y continúa siendo estudiada y difundida.
Infórmate en DiarioPampero.com – Se cumplen 106 años del nacimiento de Olga Orozco, una de las voces más reconocidas de la poesía argentina del siglo XX. Nacida en Toay, La Pampa, su obra se destacó por la profundidad de su lenguaje y su vínculo con el surrealismo. Su legado continúa vigente a través de sus libros, premios y el museo que preserva su memoria en su ciudad natal, donde cada año se recuerda su aporte a la cultura nacional y latinoamericana.
Cada 17 de marzo se recuerda el nacimiento de Olga Orozco, una de las figuras más destacadas de la poesía argentina del siglo XX. La escritora nació en 1920 en Toay, provincia de La Pampa, y con el paso del tiempo construyó una obra literaria que alcanzó reconocimiento nacional e internacional.
Su nombre completo era Olga Nilda Gugliotta Orozco. Era hija de Carmelo Gugliotta, inmigrante siciliano originario de Capo d’Orlando, y de Cecilia Orozco. Durante su infancia alternó su vida entre la localidad pampeana de Toay y la ciudad de Buenos Aires. En 1928 su familia se trasladó a Bahía Blanca y ocho años después se estableció definitivamente en la capital argentina.
En Buenos Aires cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde se formó como maestra. Desde muy joven se vinculó con el ambiente literario y formó parte de un grupo de escritores de orientación surrealista en el que también participaban autores como Oliverio Girondo y Ulises Mezzera.
Además de su actividad como poeta, Orozco desarrolló una intensa carrera en el ámbito periodístico y cultural. Trabajó con diversos seudónimos y dirigió publicaciones literarias. Colaboró en la revista Canto, dirigida por su primer esposo, el poeta Miguel Ángel Gómez, espacio que reunió a integrantes de la llamada Generación del 40.
Durante esos años también participó en radio, realizando comentarios sobre teatro clásico español y argentino en Radio Municipal. Paralelamente tuvo una experiencia como actriz teatral, interpretando el personaje de Mónica Videla entre 1947 y 1954. Más tarde trabajó en Radio Splendid junto a Nydia Reynal y Héctor Coire.
En la década de 1960 se desempeñó como redactora en la revista Claudia y entre 1968 y 1974 estuvo a cargo de la sección de horóscopo del diario Clarín, una faceta que reflejaba su interés por lo simbólico y lo esotérico.
Una obra poética atravesada por la memoria y la imaginación
La producción literaria de Olga Orozco se inscribe dentro de la denominada “Tercera Vanguardia”, vinculada con el surrealismo. Su escritura recibió la influencia de autores como San Juan de la Cruz, Arthur Rimbaud, Gérard de Nerval, Charles Baudelaire, Czeslaw Milosz y Rainer Maria Rilke. Gran parte de su obra se encuentra en poemarios que exploran la memoria, la infancia y el paso del tiempo. Estos temas aparecen también en su libro de prosas poéticas La oscuridad es otro sol, publicado en 1967.
Los relatos escuchados durante su niñez de boca de su abuela María Laureana marcaron su mirada literaria. En su obra, la infancia se presenta como una puerta hacia el origen y el descubrimiento del mundo. También tuvo interés por el tarot y las prácticas simbólicas, elementos que aparecen en poemas como Cartomancia o Para destruir a la enemiga.
La autora solía considerar la escritura como un acto ritual. En entrevistas relataba que acostumbraba escribir sosteniendo piedras en sus manos: una proveniente de la tierra natal de su padre, otra de la tierra de su madre y una tercera que le había regalado un amigo de la infancia cuando se mudó de Toay a Bahía Blanca.
En su vida personal, uno de los vínculos más importantes fue el que mantuvo con el arquitecto Valerio Peluffo, con quien se casó en 1965. Tras la muerte de Peluffo en 1990, la poeta le dedicó el poema En la brisa, un momento, donde expresó el dolor por la ausencia y la reflexión sobre la memoria y el paso del tiempo. Olga Orozco falleció el 15 de agosto de 1999, a los 79 años, a causa de un paro cardíaco en el sanatorio Anchorena de la ciudad de Buenos Aires.
Su legado continúa vigente a través de su obra y de los múltiples reconocimientos que recibió a lo largo de su trayectoria. Entre ellos se encuentran el Premio Municipal de Poesía, el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes, el Premio Nacional de Poesía, el Premio Gabriela Mistral de la OEA, el Premio Konex de Platino y el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.
En Toay funciona desde 1994 la Casa Museo Olga Orozco, un espacio dedicado a preservar su memoria y difundir su obra. Allí se desarrollan actividades culturales y se conserva parte de su biblioteca personal, permitiendo que nuevas generaciones se acerquen a una de las voces más reconocidas de la poesía argentina.
Hoy, a más de un siglo de su nacimiento, la figura de Olga Orozco continúa ocupando un lugar destacado dentro de la literatura nacional y latinoamericana.
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