Por qué algunas personas no toleran el ruido al masticar: la psicología explica el rasgo que hay detrás de esta reacción

Para algunas personas el sonido de alguien masticando pasa desapercibido, mientras que para otras genera irritación inmediata. Investigaciones en psicología y neurociencia explican que esta reacción puede estar relacionada con la misofonía, una condición que provoca respuestas emocionales intensas ante sonidos cotidianos como la masticación, la respiración fuerte o ruidos repetitivos.
Infórmate en DiarioPampero.com – Escuchar a alguien masticar puede ser apenas una molestia para algunos, pero para otras personas provoca una reacción inmediata de irritación o incomodidad. La psicología y la neurociencia identifican este fenómeno como misofonía, una condición asociada a una sensibilidad auditiva particular y a una activación cerebral específica ante determinados sonidos cotidianos como la masticación, la respiración fuerte o golpes repetitivos.
Para muchas personas, escuchar a alguien masticar con ruido puede representar apenas una molestia menor. Sin embargo, para otras ese mismo sonido puede desencadenar una reacción de incomodidad o irritación casi inmediata. Aunque pueda parecer una exageración o una simple cuestión de paciencia, la psicología y la neurociencia señalan que este fenómeno tiene una explicación concreta.
Diversos estudios científicos han demostrado que algunas personas presentan una sensibilidad especial frente a determinados estímulos auditivos. Entre ellos se encuentran sonidos cotidianos como la masticación, la respiración fuerte o el golpeteo repetido de objetos. En estos casos, la reacción no es solamente una preferencia personal o una cuestión de educación. Para ciertos individuos, esos sonidos generan una respuesta emocional intensa que puede incluir irritación, ansiedad o enojo.
La misofonía y su explicación científica
En el ámbito de la psicología, este fenómeno se vincula con una condición conocida como misofonía. Se trata de un trastorno en el que determinados sonidos desencadenan respuestas emocionales desproporcionadas en comparación con la intensidad real del estímulo.
La misofonía fue estudiada en profundidad por investigadores de la Universidad de Ámsterdam. Uno de los primeros trabajos clínicos sobre el tema fue liderado por el psiquiatra Arjan Schröder, quien describió la condición a partir de pacientes que reportaban reacciones muy intensas frente a sonidos específicos. En esos estudios, los participantes señalaron que ruidos como masticar, respirar de manera audible o golpear objetos repetidamente podían generar reacciones de irritación o ansiedad difíciles de controlar.
Posteriormente, investigaciones en el campo de la neurociencia aportaron más información sobre el funcionamiento del cerebro en estos casos. Un estudio realizado por la Universidad de Newcastle detectó diferencias en la actividad de la ínsula anterior, una región cerebral asociada al procesamiento emocional y a la percepción de estímulos corporales.
El trabajo, dirigido por el neurocientífico Sukhbinder Kumar, observó que en las personas con misofonía esta zona se activa con mayor intensidad cuando escuchan sonidos que consideran desencadenantes, como el ruido de la masticación. Este hallazgo sugiere que el cerebro interpreta esos sonidos como estímulos relevantes desde el punto de vista emocional, lo que provoca una reacción automática.
Desde la psicología también se identificaron algunos patrones que aparecen con frecuencia en personas que muestran mayor intolerancia a determinados ruidos. Uno de ellos es una alta sensibilidad sensorial. Algunas personas perciben los estímulos auditivos con mayor intensidad que el promedio, lo que puede amplificar la reacción frente a sonidos cotidianos. Otro rasgo común es una mayor activación emocional ante estímulos repetitivos. Los sonidos rítmicos o constantes, como masticar o golpear objetos, pueden generar una respuesta emocional inmediata.
También suele observarse una fuerte conciencia del entorno sonoro. Quienes presentan este rasgo tienden a registrar con facilidad ruidos que otras personas apenas notan. Por último, se detecta una menor tolerancia a los estímulos auditivos percibidos como invasivos o demasiado cercanos, lo que intensifica la reacción emocional.
Los especialistas señalan que la misofonía no es una condición extremadamente rara, aunque durante muchos años recibió poca atención en el ámbito científico. Recién en la última década comenzaron a desarrollarse investigaciones más sistemáticas para comprender mejor este fenómeno.
De todos modos, no todas las personas que sienten molestia al escuchar a alguien masticar presentan misofonía. En muchos casos la reacción se relaciona simplemente con una mayor sensibilidad al sonido o con normas culturales vinculadas a la etiqueta al momento de comer.
A pesar de estas diferencias, la evidencia científica coincide en que las reacciones intensas frente a determinados ruidos tienen una base neurológica real. No se trata únicamente de una cuestión de carácter o de tolerancia personal.
DESCARGAR APLICACIÓN DE LA RADIO EN VIVO
Gracias por estar en Diario Pampero, visítanos para estar informado!
Si necesitas parte de este contenido, no olvides citar la fuente de información. Respetamos a quienes producen contenidos, artículos, fotos, videos. Compartimos información de La Pampa para los pampeanos y te informamos sobre toda la actualidad nacional e internacional destacada.
Si compartes nuestro contenido, nos ayudas a crecer como medio de comunicación!







