La actividad débil, el crédito escaso y el RIGI frenan las decisiones empresarias


La inversión real bruta cayó 5,2% interanual en septiembre y acumuló una baja del 7,6% en los primeros nueve meses del año. La construcción mostró una mejora, pero la maquinaria y los equipos profundizaron su retroceso, en un contexto de actividad débil, crédito limitado y escasa tracción inicial del RIGI.
Infórmate en DiarioPampero.com – La contracción de la inversión empresarial refleja decisiones de ampliación y renovación de capital postergadas, mientras los economistas proyectan una recuperación gradual y de largo plazo.
La caída de la inversión real continuó en septiembre, según la medición de la consultora Orlando Ferreres. El indicador registró una disminución del 5,2% interanual en términos de volumen físico y acumuló un retroceso del 7,6% entre enero y septiembre.
El resultado estuvo marcado por la fuerte contracción de la inversión en maquinaria y equipos, que cayó 12,3% interanual. Dentro de ese segmento, los equipos nacionales bajaron 3,8%, mientras que los bienes importados retrocedieron 17,2%.
En contraste, la inversión en construcción avanzó 4,5% frente a septiembre del año anterior y volvió a mostrar una variación positiva después de cinco meses negativos. Para los especialistas, la mejora no alcanzó para compensar el deterioro del resto de los componentes.

Los factores que explican el retroceso
El economista Federico Glustein atribuyó la debilidad de la inversión a una combinación de factores, entre ellos el bajo nivel de actividad. Según su análisis, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones todavía no tiene capacidad suficiente para traccionar al conjunto del aparato productivo y sus efectos se observarían de manera lenta y gradual.
Glustein también señaló que la caída de la maquinaria y los equipos se produjo pese a la estabilidad del tipo de cambio. A su entender, ese comportamiento refleja que las empresas están postergando decisiones de ampliación y renovación de capital.
El especialista agregó que la contracción de la inversión pública no está siendo compensada por la inversión privada. De acuerdo con su interpretación, ambas bajas generan un impacto negativo sobre el nivel general de actividad.

Matías Rajnerman, jefe de Macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires, describió una economía con sectores que evolucionan de manera diferente. Según explicó, algunas actividades vinculadas con el RIGI están invirtiendo y creciendo, mientras que otras, que representan al menos el 85% de la economía, muestran caídas y no concretan inversiones.
Rajnerman identificó tres obstáculos principales: una rentabilidad esperada limitada, las dificultades de acceso al crédito y la falta de tracción suficiente del RIGI. La menor masa de ventas, el rezago de los salarios y el aumento de las tarifas de servicios públicos reducen los incentivos para ampliar la capacidad productiva.
En materia financiera, el economista destacó que las tasas permanecen altas y que la oferta de crédito en pesos es escasa. También indicó que el financiamiento en dólares se concentra en exportadores y que la flexibilización del acceso para empresas no exportadoras no tuvo, hasta el momento, una respuesta significativa.
La evolución del índice muestra una caída pronunciada entre fines de 2023 y mediados de 2024, con un piso alrededor de marzo de ese año. Luego se observó un rebote hacia finales de 2024 y durante el primer semestre de 2025, pero el indicador volvió a estancarse hacia el cierre de 2025 y durante 2026.
Desde Orlando Ferreres señalaron que no existen indicios de una reacción de la inversión en los últimos meses del año. Para el largo plazo, la consultora consideró que una mejora de las condiciones macroeconómicas, la recuperación de la actividad y el desarrollo de la minería y la energía podrían contribuir a recomponer los niveles de inversión.
Glustein, en tanto, proyectó una recuperación potencial limitada y la ubicó más cerca de 2027. La expectativa refleja el tiempo que podrían demandar una mejora de la demanda, la recomposición de la rentabilidad y una mayor participación del crédito en las decisiones empresarias.
