El girasol acelera exportaciones mientras los productores retienen más de la mitad de la soja

El mercado de oleaginosas muestra dos ritmos diferentes. Mientras los productores conservan más de la mitad de la soja cosechada y postergan operaciones con precio cerrado, el girasol amplía su presencia. La molienda de esta oleaginosa creció cerca de 29% interanual y sus exportaciones sumaron US$ 2.073,2 millones durante el primer semestre. El sector, además, proyecta llevar la siembra hasta 3 millones de hectáreas.
Infórmate en DiarioPampero.com – El mercado argentino de oleaginosas atraviesa un escenario de marcados contrastes. Los productores mantienen más de la mitad de la soja sin comercializar y demoran la fijación de precios, mientras el girasol avanza en molienda y ventas externas. Durante el primer semestre, su cadena exportó por US$ 2.073,2 millones y aumentó 128,5% interanual. Además, el procesamiento subió cerca de 29% y el sector proyecta sembrar 3 millones de hectáreas.
La evolución de las principales oleaginosas argentinas durante el primer semestre dejó una diferencia marcada entre la soja y el girasol. En un contexto en el que los productores cuentan con distintos granos para obtener liquidez, la soja permanece almacenada en una proporción mayor a la observada durante la campaña anterior. Al mismo tiempo, el girasol exhibe una expansión importante en procesamiento, exportaciones y perspectivas de siembra.
Los datos de molienda muestran con claridad esa divergencia. Entre enero y junio, el procesamiento de soja acumuló 19,775 millones de toneladas. El volumen resultó 1,8% inferior al registrado durante el mismo período del año anterior. El girasol, en cambio, alcanzó una molienda de 2,874 millones de toneladas y registró un crecimiento cercano al 29% interanual.
El comportamiento del comercio exterior profundizó la diferencia. Las exportaciones de harina de soja disminuyeron 2,4%, mientras que los embarques de aceite crudo de soja retrocedieron 5,7%. El complejo girasolero siguió una trayectoria opuesta y consiguió uno de sus mejores desempeños recientes.
Durante los primeros seis meses del año, las exportaciones vinculadas con la cadena del girasol alcanzaron US$ 2.073,2 millones. Según el último informe de la Asociación Argentina de Girasol, ASAGIR, ese monto representó un crecimiento interanual de 128,5%. De esta manera, el complejo aportó el 7,7% del total de las exportaciones agroindustriales argentinas del período.
El aumento de la facturación estuvo acompañado por una expansión todavía mayor de los volúmenes enviados al exterior. Los números difundidos por el Monitor Agroindustrial de CIARA-CEC indican que la Argentina exportó 1,186 millones de toneladas de grano de girasol entre enero y junio.
La cifra implicó un incremento de 1.194,9% frente al mismo período de 2025. Además, solamente durante junio salieron del país 86.000 toneladas de grano de girasol. Ese volumen constituyó un récord histórico para ese mes y reforzó el crecimiento observado durante la primera mitad del año.
El comportamiento positivo de la cadena también se refleja en las expectativas para la próxima campaña. En ese escenario, el sector proyecta llevar el área sembrada con girasol hasta los 3 millones de hectáreas. La previsión aparece respaldada por la mejora registrada en la actividad industrial y por la fuerte expansión de las ventas externas.
La disponibilidad de otros granos permite postergar las ventas de soja y modifica el ritmo de comercialización
La situación de la soja requiere, sin embargo, una lectura más amplia. La menor velocidad de comercialización no implica necesariamente una caída de la demanda ni una obligación de vender por parte de los productores. Los análisis de AZ-Group y Gestor Max señalan que actualmente existen otros productos agrícolas capaces de aportar los fondos necesarios para afrontar gastos y compromisos.
Esta disponibilidad permite que una parte de los productores mantenga la soja almacenada y espere antes de cerrar nuevas operaciones. Según AZ-Group, se encuentra comercializado el 47,5% de la cosecha de soja. A igual altura del ciclo anterior, el porcentaje negociado alcanzaba el 54,8%.
Aunque la comparación interanual muestra una demora, el nivel actual se mantiene próximo al promedio de los últimos tres años. Durante ese período, la proporción comercializada a esta altura del ciclo fue de alrededor del 49%. Por esa razón, los datos no muestran una paralización de las operaciones, sino un ritmo más lento frente a la campaña previa.
La diferencia resulta más amplia cuando se analizan únicamente las operaciones con precio definido. Actualmente, los productores vendieron con precio cerrado alrededor del 33% de la producción. En la campaña anterior, para el mismo momento del año, esa proporción llegaba al 44%.
Lorena D’Angelo, analista de granos de AZ-Group, explicó que esta conducta responde a la decisión de conservar soja mientras se comercializan otros productos agrícolas. De esta forma, los productores pueden obtener fondos sin desprenderse rápidamente de una oleaginosa que tradicionalmente también funciona como reserva de valor dentro de las decisiones comerciales del establecimiento.
El contexto productivo ayuda a entender esa posibilidad. La última campaña de trigo alcanzó un volumen récord y aportó mercadería disponible para comercializar. A la vez, las perspectivas apuntan hacia otra cosecha importante de maíz. La combinación amplía las alternativas para generar liquidez durante el año.
En consecuencia, la soja puede permanecer almacenada durante más tiempo mientras los productores evalúan precios y condiciones comerciales. La demora en la fijación no aparece, entonces, como un fenómeno aislado. Forma parte de una estrategia de administración de existencias en la que intervienen también el trigo y el maíz.
El girasol transita una situación diferente. El aumento de la molienda, el fuerte crecimiento de las exportaciones y el mayor volumen de grano enviado al exterior muestran una aceleración de toda la cadena durante el primer semestre. Esa evolución también explica las expectativas de expansión del área cultivada.
Así, las dos oleaginosas presentan comportamientos diferentes dentro de una misma estructura agroindustrial. Mientras la soja conserva un elevado nivel de existencias todavía sin vender y una menor proporción de operaciones con precio cerrado, el girasol suma procesamiento, exportaciones y perspectivas de crecimiento en superficie.
Los datos del primer semestre permiten observar que la diferencia no responde solamente al volumen producido. También intervienen las decisiones comerciales de los productores, la posibilidad de financiarse mediante otros granos y el dinamismo que adquirió la demanda externa de girasol. En ese contexto, cada cultivo atraviesa una etapa distinta dentro del calendario comercial argentino.
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