El bloque opositor busca desplazarlo mientras negocia una mayoría parlamentaria


Las proyecciones a boca de urna ubican al Likud como la fuerza más votada, pero el bloque de Benjamin Netanyahu reuniría unos 50 escaños, lejos de los 61 necesarios. La oposición liderada por Gadi Eisenkot tampoco tendría mayoría y deberá negociar con otros sectores.
Infórmate en DiarioPampero.com – La participación rondó el 77%, en los primeros comicios legislativos celebrados desde los ataques del 7 de octubre de 2023.
Las elecciones en Israel dejaron a Benjamin Netanyahu en condiciones de conservar la primera posición electoral, aunque sin los apoyos suficientes para formar Gobierno de manera inmediata. Según los sondeos a boca de urna difundidos tras el cierre de la votación, el Likud obtendría entre 24 y 25 escaños.
El bloque que respalda al primer ministro reuniría alrededor de 50 diputados, por debajo de los 61 lugares necesarios para alcanzar la mayoría en el Parlamento. La oposición encabezada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot quedaría por delante en el reparto de fuerzas, aunque tampoco lograría controlar por sí sola la Cámara.
El escrutinio oficial podía extenderse hasta pasado el mediodía del miércoles, de acuerdo con el material difundido. El resultado provisorio abre un período de negociaciones que podría prolongarse durante varias semanas y mantiene en duda la continuidad de Netanyahu al frente del Ejecutivo.

Una mayoría todavía incierta
La jornada electoral registró una participación cercana al 77%, la más alta en más de 25 años, según los datos consignados en el informe. Unos 7,3 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar en los primeros comicios parlamentarios desde los ataques del grupo Hamas del 7 de octubre de 2023.
La seguridad, las consecuencias de los conflictos regionales, el costo de vida y las críticas a la gestión oficial estuvieron entre los principales temas de la campaña. Netanyahu llegó a la votación con el desafío de preservar una coalición integrada por fuerzas ultranacionalistas y partidos ultraortodoxos.
Su gestión estuvo atravesada por la guerra en Gaza, los enfrentamientos con Irán y los cuestionamientos por las fallas de seguridad previas a los ataques de 2023. También recibió críticas por no impulsar una comisión estatal independiente para investigar lo ocurrido y por las causas judiciales por corrupción que enfrenta.

Eisenkot encabezó una alianza opositora heterogénea, integrada por sectores de centro y derecha tradicional junto con fuerzas progresistas. Tras la difusión de los sondeos, sostuvo que las proyecciones “indican una falta total de confianza en Netanyahu” y planteó la posibilidad de construir una alternativa de Gobierno.
Las diferencias ideológicas dentro de la oposición y las posturas divergentes sobre la relación con los partidos árabes dificultan la formación de una mayoría estable. Esas fuerzas, que representan a la población palestina con ciudadanía israelí, obtendrían entre 17 y 18 escaños y podrían influir en las negociaciones, aunque su eventual respaldo no está garantizado.
Con los resultados oficiales aún pendientes de confirmación, el presidente Isaac Herzog deberá encomendar la formación del Gobierno a un candidato que considere capaz de reunir los apoyos necesarios. Si ningún dirigente alcanza los 61 escaños, Israel podría enfrentar una nueva convocatoria electoral.
El resultado deja a Netanyahu debilitado, pero no definitivamente fuera de carrera, mientras continúan las conversaciones entre los distintos bloques para definir quién tendrá el control político del país.
