La industria textil funciona al 45,3% y acumula cierres tras perder empleo


La industria textil argentina acumuló una caída del 22,6% hasta julio, según un informe de FITA, mientras funciona con menos de la mitad de su capacidad y registra retrocesos en empleo, establecimientos, inversión y producción.
Infórmate en DiarioPampero.com – La cadena textil, de confección, cuero y calzado perdió puestos formales y concentra una parte significativa de la baja del empleo industrial.
La actividad textil cayó 22,6% en los primeros siete meses de 2026 frente al mismo período del año anterior, de acuerdo con un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). En julio, la producción se contrajo 13% interanual y permaneció en los niveles más bajos de los últimos tres años.
El retroceso fue considerablemente mayor que el registrado por el conjunto de la industria, que acumuló una baja de 2,6% hasta julio. Dentro de la cadena, el segmento de tejidos y acabados tuvo la disminución más pronunciada, con una caída de 35,1% en el período.
El sector operó en julio con el 45,3% de su capacidad instalada, 12,9 puntos porcentuales por debajo del promedio industrial. Según FITA, desde 2024 la utilización se mantiene entre 30% y 50%, luego de haber oscilado entre 50% y 60% durante 2023.

Empleo y capacidad ociosa
El deterioro productivo tuvo impacto directo en el mercado laboral. El conjunto formado por los sectores textil, confección, cuero y calzado registró 92.531 puestos formales en junio, 1.284 menos que en mayo y 16.536 menos que en junio de 2025.
Desde diciembre de 2023, la cadena perdió 28.322 puestos de trabajo. FITA señaló que el promedio mensual de empleos destruidos se duplicó entre junio de 2025 y junio de 2026 respecto de los 18 meses anteriores.
El sector representa el 8,4% del empleo industrial, pero explicó el 50% de la pérdida mensual y el 31% de la caída interanual registrada por la industria en junio, según los datos citados por la entidad.
“Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar”, señaló Celina Pena, gerenta general de FITA. La representante sostuvo que recuperar el empleo y la capacidad productiva resulta cada vez más difícil.
La cantidad de establecimientos también disminuyó. En junio había 1.939 unidades textiles y 2.343 de confección, que sumaban 4.282 establecimientos, 517 menos que un año antes. Desde diciembre de 2023 se perdieron 770 unidades en términos netos y el 67% de esa reducción ocurrió durante los últimos doce meses.
La menor actividad coincidió con una reducción de la inversión. Entre enero y agosto, las importaciones de maquinaria textil alcanzaron USD 78 millones, un 31,2% menos que en igual período de 2025, cuando habían sumado USD 113 millones. La mitad de las compras correspondió a equipos de lavado, seguidos por maquinaria de hilatura y de coser.
En el comercio exterior, las importaciones de hilados, tejidos y confecciones totalizaron 120.000 toneladas por USD 335 millones entre enero y agosto. En la comparación interanual, representaron bajas de 31,8% en cantidades y de 36,7% en valor.
Las compras externas de toda la cadena llegaron a 206.000 toneladas por USD 1.063 millones, con descensos de 20,3% en volumen y 8,8% en valor frente al mismo período de 2025.
La composición de las importaciones también cambió. Mientras retrocedieron los insumos y productos intermedios, aumentaron las compras de bienes finales: las prendas subieron 53,5% y las confecciones, 21,8% en el acumulado del año.
Los precios del rubro evolucionaron por debajo del nivel general de la economía. En agosto, las prendas de vestir, el cuero y el calzado bajaron 0,6% mensual y acumularon un aumento interanual del 11%, frente al 33,5% del nivel general.
En los precios mayoristas, los productos textiles registraron una suba interanual del 19,2%, mientras que el conjunto de las manufacturas aumentó 27,6%. “El sector tiene poco margen para trasladar a precios el aumento de sus costos”, sostuvo FITA.
El informe concluyó que la actividad textil permanece estancada en niveles bajos desde fines de 2025 y no muestra señales de recuperación. La combinación de menor producción, capacidad ociosa, pérdida de empleo, cierre de establecimientos y caída de la inversión profundizó el deterioro durante 2026.
