La movilización juvenil también impulsó un cambio político en Hungría


El movimiento estudiantil serbio, surgido tras el derrumbe de una estación de tren que dejó 16 muertos, logró imponerse en las elecciones frente a candidatos respaldados por el oficialismo, según informó AP. El resultado debilitó al presidente Aleksandar Vucic y abrió una etapa de incertidumbre institucional.
Infórmate en DiarioPampero.com – La experiencia de Hungría, donde el partido Tisza desplazó al oficialismo de Viktor Orbán, reforzó las expectativas de una renovación política impulsada por jóvenes y centrada en la lucha contra la corrupción.
Las protestas estudiantiles en Serbia marcaron un cambio en el escenario político del país balcánico después de que Aleksandar Vucic reconociera su derrota electoral frente a candidatos apoyados por el movimiento juvenil, de acuerdo con la información difundida por AP.
La reacción se produjo el domingo por la noche, cuando decenas de miles de personas salieron a las calles de Belgrado para celebrar el resultado. Los manifestantes retiraron las barreras que rodeaban el parque ubicado entre el Parlamento y las oficinas presidenciales, ocupado durante más de un año por seguidores del mandatario.
El campamento, conocido como Caciland, había sido señalado por el movimiento estudiantil como un espacio utilizado para intimidar y, en algunos casos, agredir a participantes de las movilizaciones. Tras el reconocimiento de la derrota, las tiendas instaladas en el lugar fueron incendiadas, según el reporte citado.

Una disputa por las instituciones
El movimiento se organizó durante dos años y acusó al gobierno de Vucic de ejercer un autoritarismo creciente, mantener vínculos con el crimen organizado y tolerar altos niveles de corrupción. La protesta comenzó luego de que una marquesina de hormigón se derrumbara en 2024 en una estación de tren de Novi Sad y causara la muerte de 16 personas.
Los estudiantes atribuyeron el desastre a la corrupción y al amiguismo vinculados con las obras de renovación de la estación. Desde entonces, las concentraciones se extendieron por distintas zonas del país y terminaron convirtiéndose en una oposición organizada al oficialismo.
El proceso serbio tuvo como antecedente inmediato la derrota de Viktor Orbán en Hungría, ocurrida seis meses antes. Allí, el partido de centroderecha Tisza, encabezado por Péter Magyar, ganó las elecciones con una fuerte participación juvenil y puso fin a 16 años de predominio político del dirigente.
Magyar hizo campaña contra la corrupción y planteó la recuperación de las instituciones húngaras, la libertad de los medios y el acercamiento del país a la Unión Europea. Según AP, su formación obtuvo una mayoría parlamentaria de dos tercios que le permitió comenzar a aplicar parte de ese programa.
En Serbia, el escenario es más complejo porque la Lista de Estudiantes reúne a especialistas con poca o ninguna experiencia en cargos políticos. Además, todavía no se conoce quién podría asumir como primer ministro. “Hoy estamos celebrando… pero mañana empieza el trabajo”, afirmó Radomir Saicic, uno de los candidatos.
El movimiento deberá afrontar una elección presidencial prevista antes de fin de año y evitar divisiones internas. Entre los asuntos que podrían generar diferencias aparecen las relaciones con la Unión Europea y Rusia, aunque sus dirigentes ubicaron la lucha contra la corrupción como la prioridad principal.
El futuro gobierno también podría enfrentar la resistencia de funcionarios vinculados al oficialismo, además de una estructura de propaganda organizada. Vucic anunció que continuará la disputa desde la oposición, mientras analistas citados por AP advirtieron que desmontar las redes de poder construidas durante años será una tarea extensa.
Las movilizaciones juveniles también se extendieron recientemente a Albania, donde reclamos por reformas educativas derivaron en protestas contra el gobierno de Edi Rama. En Tirana, las manifestaciones incluyeron enfrentamientos con la policía, que utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua, según el material difundido.
El malestar social alcanza además a otros países europeos, entre ellos Francia, Italia, España y Portugal. La profesora María Silvestre, de la Universidad de Deusto, explicó que muchos jóvenes atraviesan incertidumbre y falta de control frente a los problemas de la educación pública, los servicios sociales y el costo de la vivienda.
La consolidación del cambio dependerá ahora de la capacidad de los estudiantes para transformar la movilización en una estructura de gobierno y sostener una representación democrática sin perder cohesión. El proceso serbio será seguido de cerca como una experiencia de renovación política frente a liderazgos arraigados.
