
Michael Verón, un joven de 26 años, sigue internado en una clínica de rehabilitación en la provincia de Buenos Aires, luego de ser víctima de un ritual de «bienvenida» en el Ejército que lo dejó parapléjico. A más de un año del crudo episodio, Verón relata lo sucedido y clama por un cambio en estas prácticas militares.
