
El 21 de julio de 2001, se aprobó la Ley de «Déficit Cero» en Argentina, que buscaba reducir gastos públicos y reorientar la recaudación para el pago de intereses de la deuda. Sin embargo, la aplicación de esta medida desencadenó una serie de consecuencias negativas, incluida una reducción del 13 % en salarios y jubilaciones y un agravamiento de la crisis socioeconómica en el país.
