
Un fósil diminuto, de apenas el tamaño de una semilla de amapola y con 520 millones de años de antigüedad, ha sido hallado con una conservación excepcional de sus órganos internos

Un fósil diminuto, de apenas el tamaño de una semilla de amapola y con 520 millones de años de antigüedad, ha sido hallado con una conservación excepcional de sus órganos internos