La carne vacuna registra su valor relativo más alto en quince años presionada por la escasez de oferta ganadera

Según el último informe de la industria, los precios de la hacienda en noviembre superaron registros históricos al compararse con el índice mayorista. La suba responde a una oferta restringida tras años de sequía y problemas productivos. Paradójicamente, el consumo local creció levemente, situación que no se explica por un mayor poder de compra, sino por el retroceso de las ventas al exterior que volcó más mercadería al mercado interno.
Infórmate en DiarioPampero.com – El sector cárnico enfrenta una coyuntura particular donde los precios de la hacienda marcaron un máximo de quince años frente a la inflación mayorista. La falta de animales, producto de ciclos climáticos adversos, disparó las cotizaciones en el mercado agroganadero. A pesar del aumento en los mostradores, el abastecimiento interno se vio favorecido por la merma en los envíos al extranjero, permitiendo un leve repunte en la ingesta por habitante durante el último año.
El mercado de ganados y carnes en Argentina ha mostrado durante el mes de noviembre un comportamiento que refleja las tensiones estructurales de la actividad. Según el relevamiento realizado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el valor de la carne vacuna alcanzó su punto más alto de los últimos tres lustros si se lo compara con la evolución del Índice de Precios Internos al Mayor (IPIM) del INDEC. Este encarecimiento relativo pone de manifiesto una restricción en la disponibilidad de animales que comienza a impactar con fuerza en toda la cadena de valor.
Los datos duros del Mercado Agroganadero de Cañuelas evidencian esta tendencia alcista. El precio promedio del kilo vivo experimentó un salto mensual del 12,8%, ubicándose en 3.334,5 pesos. Esta variación representa el aumento más pronunciado en casi veinticuatro meses. Si se amplía el análisis al segundo semestre, desde julio —momento en que comienza a incidir la estacionalidad— el incremento acumulado llega al 51,6%. En términos interanuales, la suba nominal escala al 78,1%, lo que demuestra la presión que ejerce la falta de oferta sobre las cotizaciones.
Desde la entidad camarista explican que este fenómeno no es casual, sino la consecuencia directa de una sumatoria de factores productivos. La menor oferta de hacienda terminada y la caída en la zafra de terneros son el resultado de varios ciclos de condiciones climáticas desfavorables que afectaron los campos y la preñez. A esto se suma una demanda que se mantiene firme, especialmente en la categoría de novillos, lo que tensiona aún más los precios en los remates y operaciones directas.
Una industria en retracción y la faena de hembras como indicador de riesgo para el futuro del stock bovino
El nivel de actividad en la industria frigorífica acusó el impacto de esta escasez de materia prima. Durante el penúltimo mes del año se faenaron 1,047 millones de cabezas, cifra que representa una caída del 9,2% respecto al mismo mes del año anterior. Este descenso marca la novena baja en los últimos once meses, situando a la actividad en uno de los niveles más deprimidos para un mes de noviembre en las últimas décadas. La falta de animales listos para faena es una realidad que condiciona la operatividad de las plantas procesadoras.
Un dato que genera preocupación en el sector es la composición de esa faena. La participación de hembras se mantuvo cercana al 48% del total, un porcentaje que históricamente se considera superior al punto de equilibrio necesario para sostener el stock ganadero. Cuando la faena de hembras es elevada, se compromete la capacidad de reposición del rodeo a futuro, lo que sugiere que la oferta continuará siendo limitada en el mediano y largo plazo, independientemente de cómo se comporte la demanda.
En cuanto al destino de la producción, se observó una dinámica particular en el consumo doméstico. A pesar del incremento en los valores al mostrador, el consumo aparente de carne vacuna mostró signos de recuperación durante 2025. En el acumulado de los primeros once meses, la ingesta creció un 3,4% interanual. El consumo per cápita se ubicó en 48,3 kilos por habitante al año, lo que implica una mejora del 2,3% respecto a los registros de 2024. Sin embargo, los especialistas aclaran que este repunte no debe leerse como una mejora en el poder adquisitivo de los salarios.
La razón principal de este mayor abastecimiento interno radica en el desempeño del comercio exterior. Las exportaciones sufrieron una contracción cercana al 10% en la comparación anual, lo que liberó un mayor volumen de carne para ser volcada al mercado local. En octubre, por ejemplo, los envíos al exterior totalizaron 54,9 mil toneladas peso producto, viéndose afectados por caídas estacionales en destinos como Israel y una menor demanda de compradores tradicionales como China y Chile, aunque parcialmente compensados por mayores ventas a Estados Unidos y los Países Bajos.
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