La investigación confirmó 74 muertos y cerca de 200 heridos


La AITAT difundió el primer informe del choque de trenes ocurrido en Urda, Toledo, donde un AVE de Renfe impactó contra una formación de Iryo detenida. El siniestro dejó 74 muertos y cerca de 200 heridos, mientras continúan los peritajes sobre las causas.
Infórmate en DiarioPampero.com – Las cajas negras quedaron bajo custodia de la Guardia Civil y serán analizadas junto con las comunicaciones, los sistemas de seguridad y la actuación operativa previa a la colisión.
La Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (AITAT) presentó el primer informe del choque de trenes registrado en Urda, en la provincia española de Toledo.
De acuerdo con el organismo, el convoy que impactó circulaba a una velocidad estimada de entre 160 y 200 kilómetros por hora. La cifra exacta todavía debe establecerse a partir del análisis de las cajas negras recuperadas tras el accidente.
El balance provisional incorporado a la investigación elevó a 74 la cantidad de personas fallecidas y situó en cerca de 200 el número de heridos. Las autoridades mantienen abiertas todas las hipótesis sobre la secuencia que derivó en la colisión.

La secuencia bajo investigación
Las cajas negras contienen información sobre la operación de ambos trenes, las comunicaciones previas al choque y el funcionamiento de los sistemas de seguridad. Los dispositivos quedaron bajo custodia de la Guardia Civil para su revisión técnica.
La investigación preliminar sostiene que una posible cadena de averías, instrucciones y actuaciones operativas pudo haber desembocado en el accidente. Según la AITAT, todavía debe determinarse por qué no actuaron barreras de seguridad capaces de evitar la colisión o de reducir sus consecuencias.
Otro de los ejes del expediente está centrado en las comunicaciones entre el Centro de Regulación y Control (CRC) y los maquinistas de las dos formaciones. Los especialistas revisaron los registros del sistema de enclavamiento ferroviario, encargado de coordinar las señales y los movimientos sobre las vías.

También fueron analizados el libro de telefonemas y las conversaciones operativas mantenidas durante los minutos previos a la tragedia. De acuerdo con lo informado, parte de esas comunicaciones autorizaba movimientos excepcionales en la circulación ferroviaria, un aspecto que forma parte de las pruebas examinadas.
El impacto provocó daños severos en la formación de Iryo: descarrilaron todos sus coches, salvo los dos primeros. El último vagón y los dos anteriores cayeron por el terraplén, una situación que complicó las tareas de rescate y agravó el operativo de emergencia.
En el AVE de Renfe también descarriló gran parte de la formación. El coche que encabezaba la marcha terminó fuera de la plataforma ferroviaria luego de incrustarse en la cola del tren de Iryo.
El informe indicó además que 53 personas continuaban hospitalizadas en Castilla-La Mancha, mientras que otras 56 ya habían recibido el alta médica. La AITAT prevé continuar con la recopilación de documentación técnica, nuevas inspecciones de la infraestructura y entrevistas a personal ferroviario.
El objetivo de esas tareas es reconstruir la secuencia completa del accidente y establecer la eventual relación entre las fallas, las comunicaciones y las decisiones operativas previas al choque. La investigación continúa abierta y no atribuyó responsabilidades definitivas.
