Alarma por nuevos focos de gripe aviar en Río Negro y Córdoba: productores exigen plan de vacunación urgente

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria confirmó la detección de recientes brotes de influenza aviar en granjas familiares de las provincias de Río Negro y Córdoba. Frente a esta preocupante situación epidemiológica, las autoridades sanitarias reforzaron los controles y emitieron estrictas recomendaciones de bioseguridad. Paralelamente, el sector productivo advierte sobre un posible colapso y desabastecimiento si el Gobierno no implementa un esquema oficial de vacunación.
Infórmate en DiarioPampero.com – Ante el avance del virus de influenza de alta patogenicidad en aves de corral, el escenario agroindustrial atraviesa horas complejas. Los recientes diagnósticos positivos obligaron a delimitar zonas preventivas para contener los contagios. Mientras el organismo de sanidad nacional extrema las medidas de vigilancia, los representantes de la cámara avícola exigen una inmunización inmediata para evitar el quiebre masivo de empresas y la escasez de huevos en el país.
Las detecciones recientes en establecimientos familiares de las provincias de Río Negro y Córdoba encendieron todas las alarmas en la industria. La pérdida del estatus sanitario internacional profundiza la crisis del sector agropecuario, cuyos referentes alertan sobre el riesgo inminente de desabastecimiento en las góndolas y reclaman una rápida intervención gubernamental mediante campañas de vacunación.
La aparición de un nuevo caso de influenza aviar en la localidad rionegrina de Cervantes, a tan solo una semana de haberse reportado el primer foco en la misma zona el 13 de marzo, puso en alerta máxima al sistema de control sanitario. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) informó que, sumado a este episodio patagónico, se detectó un cuadro positivo adicional en aves de traspatio en el paraje cordobés de Los Zorros. Ambos eventos fueron confirmados tras rigurosos operativos de vigilancia epidemiológica en los territorios perjudicados, donde previamente se habían registrado muertes de gallinas, gansos, patos y pavos con sintomatología compatible.
Ante la celeridad de los contagios, el organismo dispuso el establecimiento inmediato de áreas preventivas alrededor de los focos identificados. Esto implica un rastrillaje exhaustivo de los predios aledaños para establecer posibles nexos epidemiológicos y frenar la diseminación viral. Asimismo, requirieron a los dueños de los establecimientos la implementación estricta de protocolos de bioseguridad, recordando la obligatoriedad de reportar cualquier cuadro de mortandad atípica o signos nerviosos, respiratorios y digestivos en los animales.
Entre las directrices emitidas para prevenir la circulación de la enfermedad, las autoridades subrayaron la importancia de aislar a las aves domésticas en espacios cerrados para impedir cualquier interacción con ejemplares silvestres que pudieran portar el virus. Además, se sugirió la desinfección metódica de herramientas y superficies de trabajo, así como el uso de indumentaria exclusiva para las tareas de corral. En materia de prevención humana, recomendaron consumir la carne y los huevos sometidos a una cocción completa, junto con leche debidamente pasteurizada, reduciendo a cero los riesgos alimentarios.
El ultimátum productivo ante la amenaza sanitaria
Las implicancias de estos brotes van mucho más allá de las granjas familiares. La Argentina ha perdido, por tercera ocasión, la certificación de país libre de influenza aviar que otorga la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Ante este panorama, la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA) encendió las luces rojas al advertir que la inacción estatal derivará en la quiebra inminente de miles de establecimientos y en un severo faltante de huevos para el mercado interno. El clamor del sector se ha unificado bajo la cruda consigna: “Vacunar o quebrar”.
Frente a la ausencia de una política oficial de inmunización, las entidades que agrupan a los criadores delinearon una propuesta para avanzar urgentemente con un esquema de aplicación de vacunas. Esta iniciativa plantea concentrarse en un primer momento en las aves de ciclo largo, con especial énfasis en las gallinas ponedoras. Para no resentir el flujo de comercio exterior, sugieren establecer acuerdos con otros países que permitan la exportación de productos originados en granjas debidamente certificadas como no vacunadas, garantizando una convivencia entre la sanidad interna y los negocios internacionales.
Javier Prida, representante de CAPIA, delineó la urgencia de estas medidas al señalar que la protección del bienestar animal debe constituir el pilar fundamental de la respuesta del Ejecutivo. Argumentó que dilatar la aplicación de un programa sanitario es condenar a la desaparición a productores que se encuentran totalmente desprotegidos frente al avance de la enfermedad, arriesgando a su vez el acceso de la población a la fuente de proteína animal más consumida del país. La advertencia es clara: la industria avícola camina por la cornisa del colapso y demanda soluciones impostergables.
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