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Conflicto en San Lorenzo: hinchas confrontan a Moretti en la sede y generan disturbios

Escalada de conflicto en San Lorenzo: hinchas confrontan a Moretti en la sede y generan disturbios por su regreso judicial al mando

En un episodio de alta confrontación en el club San Lorenzo de Almagro, un grupo de hinchas autoconvocados se reunió frente a la sede de Avenida La Plata este lunes para rechazar el retorno del presidente Marcelo Moretti, respaldado por un fallo judicial que declaró irregular la acefalía institucional. Los manifestantes, alrededor de 60 a 70 personas, cantaron consignas en contra del directivo y lanzaron huevos en un intento por ingresar al edificio. Moretti, quien asumió licencia tras un escándalo de corrupción revelado por una cámara oculta donde se lo vio recibiendo 25 mil dólares por fichar a un juvenil, llegó al lugar para retomar funciones junto a empleados del club. Sin embargo, el rechazo popular escaló a insultos y empujones, obligando a su salida escoltado por la policía en medio de un clima de extrema tensión

En el corazón de Boedo, la pasión cuervera se transforma en un grito colectivo contra la dirigencia: descubra cómo el fallo judicial que devuelve el poder a Moretti desata una tormenta de protestas, insultos y forcejeos en la sede, revelando las grietas profundas de un club en ebullición. ¿Podrá el «Ciclón» navegar esta crisis sin perder su rumbo? Lea el relato completo de un día que podría marcar el destino institucional de San Lorenzo. 

El lunes por la tarde, la Avenida La Plata, arteria vital del barrio de Boedo, se convirtió en el epicentro de una manifestación cargada de frustración y determinación. Un contingente de seguidores del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, organizados de manera espontánea a través de redes sociales y canales informales, se apostó frente a la histórica sede del club con un objetivo claro: impedir que Marcelo Moretti, el controvertido presidente, ejerciera nuevamente sus atribuciones ejecutivas. Moretti había llegado minutos antes, acompañado por un reducido grupo de colaboradores administrativos, con el propósito de actualizarse sobre las operaciones cotidianas y reanudar el control operativo que la Justicia acababa de restaurarle mediante una resolución de la Cámara Civil.

La llegada del directivo no pasó inadvertida. Periodistas independientes y afines al club, que cubrían la zona por rumores de su presencia, fueron los primeros en detectarlo. Alertados por estas coberturas en tiempo real, los hinchas comenzaron a converger en mayor número, transformando una reunión inicial de una docena de personas en una muchedumbre compacta. Las voces se elevaron en cánticos repetitivos y directos, dirigidos exclusivamente contra Moretti, cuestionando su legitimidad y recordando las sombras que envuelven su gestión. El ambiente, inicialmente contenido por la mera expresión vocal, escaló cuando algunos manifestantes intentaron forzar la entrada principal del edificio, empujando contra las rejas y las puertas custodiadas por personal de seguridad privada.

Desde el interior de la sede, se reportaron movimientos apresurados: Moretti y su equipo se reunieron en oficinas contiguas, discutiendo no solo temas administrativos pendientes, como pagos a proveedores y programación de entrenamientos, sino también estrategias para manejar la creciente agitación exterior. Los empleados del club, muchos de ellos con años de servicio en la institución, observaban con inquietud cómo la protesta se intensificaba. Relatos de testigos describen cómo los proyectiles —principalmente huevos lanzados desde la vereda opuesta— impactaron contra las fachadas y las ventanas bajas, manchando el emblema azulgrana y simbolizando el rechazo visceral de una base social que se siente traicionada.

Este pulso entre la voluntad judicial y la voz de la hinchada no surge de la nada. Moretti asumió la presidencia a fines de 2023, en un contexto de renovación post-elecciones, prometiendo estabilidad financiera y avances en el predio deportivo. Sin embargo, apenas unos meses después, en abril de 2025, una investigación periodística destapó un video grabado con cámara oculta que lo mostraba aceptando un total de 25 mil dólares en dos entregas separadas. La primera, de 20 mil dólares, ocurrió en una reunión en la sede donde una madre interesada en el fichaje de su hijo para las divisiones inferiores extendió el dinero directamente a sus manos, ante la presencia de un funcionario gubernamental que fue desvinculado de inmediato por el escándalo.

En la segunda instancia, otros 5 mil dólares completaron la suma, con diálogos que sugerían un arreglo informal para priorizar al jugador en cuestión. El material, difundido por un programa televisivo, no solo generó un expediente en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) —con posibles sanciones que van desde multas hasta inhabilitaciones—, sino que también impulsó una causa penal por presunta corrupción, dejando al club expuesto a escrutinio público y divisiones internas.

Ante la presión, Moretti solicitó una licencia indefinida en mayo de 2025, argumentando la necesidad de defenderse judicialmente sin afectar las operaciones diarias. Durante ese período, la Comisión Directiva (CD) del club navegó en aguas turbulentas: reuniones tensas, filtraciones de audios comprometedores y un clima de desconfianza que culminó el 16 de septiembre de ese año. En una sesión extraordinaria, trece miembros de la CD —incluyendo figuras clave como Julio Lopardo, Andrés Terzano y Marcelo Culotta— presentaron sus renuncias colectivas, alcanzando el quórum necesario para declarar la acefalía institucional. Esta maniobra, prevista en el estatuto del club, habilitaba la formación de un gobierno de transición temporal y el llamado a elecciones anticipadas, con el fin de renovar autoridades y cerrar el capítulo Moretti de manera democrática.

La resolución judicial que reaviva las brasas del descontento

La acefalía, sin embargo, duró poco más de tres semanas. Moretti, asesorado por un equipo legal agresivo, presentó una medida cautelar ante la Cámara Civil N° 51, impugnando la validez de las renuncias y la sesión que las ratificó. En su alegato, el directivo sostuvo que no existía un vacío de poder real, ya que el estatuto preveía suplentes en las listas electorales para cubrir vacantes, y que varias dimisiones carecían de formalidades —como notificaciones previas o adhesiones completas de bloques enteros—. Además, denunció amenazas anónimas contra participantes de la reunión y presiones externas sobre vocales como Belén Lugones, lo que viciaba el proceso de irregularidades procesales. El tribunal, tras analizar los argumentos, falló a su favor el 6 de octubre de 2025: declaró «irregular» la acefalía, ordenó retrotraer el proceso a la etapa previa —es decir, convocar una nueva reunión de la CD bajo su convocatoria legítima— y suspendió cualquier asamblea extraordinaria hasta resolver el fondo del asunto. Como garantía, Moretti depositó una fianza elevada, de 40 millones de pesos, para cubrir eventuales daños institucionales.

Este veredicto, que devolvió a Moretti las riendas del club de manera provisional, no hizo más que avivar el malestar latente entre los hinchas. Desde el anuncio, agrupaciones opositoras y foros digitales del «Ciclón» multiplicaron las convocatorias, recordando no solo el caso de la coima sino también críticas más amplias a la gestión: deudas acumuladas con jugadores, demoras en obras del estadio Pedro Bidegain y un rendimiento deportivo irregular en el torneo Clausura 2025, donde San Lorenzo flirtea con la zona de playoffs pero acumula derrotas que alimentan la bronca. El lunes, esa acumulación explotó en la calle: los intentos de ingreso al edificio fueron repelidos por agentes policiales, que formaron un cordón para evitar escaladas mayores, pero no sin forcejeos y reclamos airados. Moretti, percibiendo el riesgo, optó por una salida discreta por una puerta lateral, flanqueado por efectivos de la Policía de la Ciudad, mientras los cánticos se prolongaban hasta bien entrada la noche.

El episodio deja al club en un limbo delicado. Por un lado, la Justicia impone un orden formal que prioriza el estatuto y evita el caos inmediato; por el otro, la parcialidad —conocida por su arraigo emocional y su influencia en la vida institucional— exige transparencia y un recambio genuino. Analistas del fútbol argentino señalan que casos similares en otros clubes han derivado en parálisis operativa o intervenciones federales, pero en San Lorenzo, la tradición de resistencia popular podría inclinar la balanza hacia un llamado electoral forzado. Mientras tanto, el plantel profesional, bajo la dirección técnica de Néstor Ortigoza, se prepara para el próximo compromiso ante Atlético Tucumán, con la mente dividida entre el campo y las tribunas. La pregunta que resuena en Boedo es si este retorno impuesto por los tribunales logrará pacificar las aguas o, por el contrario, profundizará la brecha entre dirigencia y gente, amenazando la esencia misma del «Ciclón».

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