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León XIV critica la injusticia social en su primera Misa del Gallo


León XIV lanzó un duro mensaje contra los sistemas económicos que deshumanizan a las personas, en su primera Misa del Gallo ante miles de fieles en el Vaticano


El Sumo Pontífice presidió su primera celebración de Nochebuena en la Basílica de San Pedro, donde lanzó un duro mensaje contra los sistemas económicos que deshumanizan a las personas. Ante una multitud de fieles, León XIV recordó a Benedicto XVI y enfatizó la dignidad infinita de cada ser humano frente a la opresión y la violencia. Además, tuvo un gesto de cercanía al saludar previamente a quienes aguardaban bajo la lluvia en la plaza vaticana, destacando la esperanza que trae el nacimiento.

Infórmate en DiarioPampero.com – El papa León XIV celebró su primera Misa del Gallo y lamentó que una economía distorsionada trate a los hombres como mercancía. Ante seis mil personas en San Pedro, el pontífice citó a Benedicto XVI para recordar que sin espacio para el hombre no hay lugar para Dios. Previo a la liturgia, tuvo un gesto de cercanía al salir a la plaza para saludar a quienes esperaban bajo la lluvia, agradeciendo su presencia antes de la bendición Urbi et Orbi de este jueves.


El papa León XIV encabezó este miércoles la solemne Misa del Gallo en la Basílica de San Pedro, marcando un momento especial en su pontificado al ser la primera Navidad que celebra tras su elección el pasado 8 de mayo. Ante una congregación de seis mil personas que colmaron el interior del templo, el líder de la Iglesia Católica ofreció una homilía profunda en la que advirtió sobre los peligros de los sistemas actuales. El Santo Padre lamentó que exista «una economía distorsionada» que tiene la capacidad de inducir a que los seres humanos sean tratados como simple mercancía, perdiendo así su valor intrínseco en favor del lucro y la despersonalización.

Durante su mensaje, el pontífice estadounidense buscó arrojar luz sobre la realidad actual a través del misterio del nacimiento de Jesús. Explicó a los presentes que, para iluminar la ceguera de la humanidad, el Señor decidió revelarse al hombre con forma humana, siendo esta su verdadera imagen de acuerdo con un proyecto de amor que comenzó con la creación del mundo. Para reforzar su postura teológica y social, León XIV citó palabras de su predecesor, Benedicto XVI, recordando que mientras la «noche del error» oscurezca la verdad providencial, no quedará espacio para los más vulnerables, como los niños, los pobres y los extranjeros.

Un llamado a la dignidad humana frente al deseo de dominio y la opresión

Las palabras citadas sirvieron para subrayar una premisa fundamental: en la tierra no puede haber espacio para Dios si no existe primero un lugar para el hombre, ya que no acoger a uno implica necesariamente el rechazo del otro. En este sentido, se profundizó en que el nacimiento del niño Jesús representa una nueva vida que Dios entrega al mundo para todos. El Papa aclaró que este acontecimiento no debe verse como una idea abstracta destinada a resolver todos los problemas de inmediato, sino como una historia de amor que involucra a cada persona y la invita a ser parte de una transformación profunda.

En su reflexión, el Papa contrastó las aspiraciones humanas con la voluntad divina. Mientras el ser humano a menudo busca convertirse en Dios para dominar a su prójimo, Dios eligió convertirse en hombre para liberar a la humanidad de toda esclavitud. Ante las expectativas de los pueblos y el dolor de los miserables, Dios envió a un niño como palabra de esperanza. León XIV destacó que se trata de un ser indefenso enviado para ser la fuerza que permite levantarse ante la violencia y la opresión, encendiendo una luz suave que ilumina con salvación a los hijos de este mundo.

Hacia el final de la homilía, el Pontífice definió la Navidad como una fiesta que conjuga tres virtudes esenciales: la fe, la caridad y la esperanza. La describió como fiesta de la fe porque Dios se hace hombre naciendo de la Virgen; de la caridad, porque el don del Hijo redentor se manifiesta en la entrega fraterna; y de la esperanza, porque el niño Jesús la enciende en los corazones, convirtiendo a los fieles en mensajeros de paz capaces de enfrentar la noche para ir al encuentro de un nuevo día, sin temor a la oscuridad que a veces rodea la existencia cotidiana.

Antes de dar inicio a la liturgia en el interior de la Basílica, León XIV protagonizó un momento que sorprendió gratamente a los presentes. Decidió salir a la Plaza de San Pedro para saludar a cerca de cinco mil fieles que, pese a la lluvia, aguardaban para seguir la ceremonia a través de pantallas gigantes. Dirigiéndose a la multitud primero en inglés, agradeció el valor de estar esperando allí esa tarde, reconociendo que, aunque la Basílica es grande, no lo es tanto como para recibirlos a todos. Posteriormente, en italiano, agradeció su presencia a pesar del clima adverso y recordó que el niño que ha nacido trae consigo la paz y el amor de Dios. La agenda navideña del Papa continuará este jueves 25, cuando volverá a asomarse al balcón de la Logia central para impartir la tradicional bendición «Urbi et Orbi».

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