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Poemas de Trigo: voces que siembran identidad y resultados del certamen literario

Poemas de Trigo: voces que siembran identidad y resultados del certamen literario en la Fiesta Nacional y Provincial del Trigo

Infórmate en DiarioPampero.com – En Eduardo Castex se conocieron los resultados del Certamen Literario Poemas de Trigo, realizado en el marco de la 71° Fiesta Provincial del Trigo y 12° Fiesta Nacional del Trigo y el Pan. La propuesta convocó a más de diez obras que abordaron identidad, memoria y trabajo rural. El jurado integrado por Diana Blanco, Aída Lorini y Alicia Hernández definió premios y menciones, destacando el valor cultural de la palabra. La comunidad celebró la participación social.

El Certamen Literario Poemas de Trigo volvió a ocupar un lugar central dentro de la Fiesta del Trigo y el Pan en Eduardo Castex, convocando a autoras y autores a expresar, mediante la poesía, el vínculo entre trabajo, memoria y comunidad. Con un jurado reconocido y una amplia respuesta, la iniciativa reafirma la dimensión cultural de una celebración que forma parte de la identidad local vigente..

La Fiesta Nacional del Trigo y el Pan y la Fiesta Provincial del Trigo constituyen uno de los acontecimientos más representativos de Eduardo Castex, no solo por su importancia productiva, sino también por su proyección social y cultural. El trigo simboliza trabajo, raíces, esperanza y sentido de comunidad, valores que atraviesan generaciones y forman parte de la historia cotidiana de la localidad.

Desde esta mirada, la poesía se presenta como un espacio de expresión que permite dar voz a emociones, recuerdos y vivencias vinculadas a este símbolo. El Certamen Literario “Poemas de Trigo” propuso sembrar palabras, cultivar sentimientos y cosechar versos que reflejen la identidad castense y su relación con una fiesta profundamente arraigada en la comunidad.

Resultados del certamen y reconocimiento a la labor cultural

En el marco de la 71° Fiesta Provincial del Trigo y la 12° Fiesta Nacional del Trigo y el Pan, se desarrolló una nueva edición del certamen con el objetivo de fortalecer la dimensión cultural de la celebración. La convocatoria reunió a más de diez trabajos, evidencia del interés y la sensibilidad de quienes participaron a través de la escritura.

El jurado, integrado por Diana Blanco, Aída Lorini y Alicia Hernández, llevó adelante una evaluación responsable y comprometida, tras la cual se definieron los premios y menciones especiales. El Primer Premio fue para “Surco de luz”, presentado bajo el seudónimo Divina, de la autora Rosana Lis Bonetto. El Segundo Premio correspondió a “El canto dorado del trigo”, seudónimo Yaco, de Santiago Bregani, mientras que el Tercer Premio fue otorgado a “Trigo en la memoria”, seudónimo Recuerdos en mi alma, de Silvia Avalle.

Surco de Luz
Qué atrevido el viento,
abriéndose paso entre espigas
como manos abiertas
que ofrecen su dorado al cielo.
La lluvia, cautelosa, desciende
y deja en el aire su petricor,
ese perfume antiguo
que despierta a la tierra desde adentro.
El sol irrumpe
y en su fulgor tiemblan los surcos profundos,
Surcos donde la esperanza
se aferra a cada grano
Como si fuera un latido.
De esa fe nace la cosecha:
el trigo maduro,
la abundancia humilde
que sostiene la vida
sin pedir aplausos.

El canto dorado del trigo
La tierra virgen, inhóspita y sedienta
esperaba ansiosa la febril llegada
del hombre que de distantes comarcas
abriría anhelante su matriz inmaculada.
Y así, rudos inmigrantes esperanzados
pisaron decididos el suelo pampeano
y sin es catimar esfuerzos y sacrificios
hicieron de nuestra tierra, su hogar anhelado.
Indoblegables gladiadores del orbe,
junto a su compañera tenaz y decidida,
lograron ambos el grano perseguido
que le dio por siempre, su sentido de vida.
La feraz pradera dio hijas rubias,
rubias como trenzas de hadas, que se mecen
al son del viento y se hamacan cual cascadas
que descienden desde el cielo.
El trigo se expandió por doquier
con su loable espíritu benefactor
colmando las indistintas mesas mundanas
con el bendito y sagrado pan de nuestro Señor

TRIGO EN LA MEMORIA
El trigo estaba listo,
dorándose al sol
como si supiera nuestro nombre.
Mamá caminaba entre las espigas
con el mate cocido humeando,
Y yo detrás,
jugando a perderme
entre el oro.
La cosechadora cantaba fuerte,
el tío arriba,
haciendo el trabajo
una forma de cuidar todo el esfuerzo.
Mi papá vigilaba el campo,
ojo atento,
corazón calmo,
para que la cosecha saliera buena
y el día también.
El trigo caía,
la vida seguía
y en ese ruido
aprendí a crecer.
Ahí entendí que mi familia
era esO:
manos gastadas,
corazones llenos,
y una vida sembrada
con dignidad .
Hoy cuando nombro el campo
los nombro a ellos.
Su trabajo silencioso,
Su dignidad sin aplausos,
Su amor sembrado
en cada cosecha
que me enseñó a crecer
derecho, como el trigo.

Las menciones especiales recayeron en “La Ofrenda”, seudónimo Templanza, de Nancy Hernández, y en “Oda al trigo”, seudónimo Verano, de Antonella Fernández. Desde la organización se agradeció a todos los participantes por enriquecer el espíritu cultural de la fiesta y se destacó la tarea del jurado por su profesionalidad y compromiso. Finalmente, se felicitó a quienes fueron distinguidos, celebrando su aporte a una celebración que identifica y une a la comunidad.

Oda al trigo
Al amanecer pampeano, la suave cadencia dorada de los trigales
acompañan en su labor a cada productor,
con esmero y sacrificio, de sol a sol,
bajo cielos y noches, nos entregan lo mejor
que anida nuestra rica tierra.
Llega el verano y un frenesí augura
movimiento, riqueza y entrega.
Desde el peón hasta el camionero,
todos empujan por la economía de este suelo amado,
por el pan caliente que alimenta sueños en cada mesa,
por cada masa que crean las abuelas
Con sus mágicas recetas.

La ofrenda.
La tierra lastimada de surcos,
siente los granos caer
y en su oscura melancolía
zigzaguea la esperanza nutricia.
El sembrador, con pertinaz tesón
no ceja en la ceremonia de esparcir
para cubrir la planicie estéril otrora,
en suave tapiz de esperanza.
El sol, estoico corcel
gesta las entrañas del grano
y la lluvia con su lánguida caricia
colma el vientre bisoño de la. simiente.
El bostezo de la hierba
sahúma el viento cerril
que con sus dedos seductores
ondula la melena del trigal.
La espiga gallarda ayer…
hoy cabizbaja por el peso del grano,
espera el intrigante sino
al que se entrega con venturosa calma.
Cuando el tumulto del acero destellante
la enviste con voracidad impía,
se estremece el tallo de la espiga
y en ancestral parto ella se prosterna.
Los heraldos granos ofrendados,
en finísimo polvo convertidos
tendrán para sí, la dicha perpetua
de ser milagro de alimento y de paz.

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